[PRONÓSTICO RESERVADO]

Megacumbre en Cancún

Quince países integrantes de la Comunidad del Caribe, menos Honduras, y los 22 del Grupo de Río se reunirán este lunes, en un esfuerzo de integración.

Con justificadas dudas sobre su éxito, el lunes comenzará en Cancún uno de los más ambiciosos proyectos diplomáticos hemisféricos en muchos años: una reunión conjunta entre gobernantes latinoamericanos y caribeños, con el resonante nombre de Cumbre de la Unidad de América Latina y el Caribe.

La actividad juntará a los 15 países integrantes de la Comunidad del Caribe (Caricom) y los 22 del Grupo de Río. El único excluido será Honduras, por decisión de los anfitriones mexicanos y presión de otros miembros.

Para México, que entregará a Chile la presidencia rotativa del Grupo, se trata de una oportunidad dorada para “recargar” su liderazgo diplomático continental, en particular sus nexos con el Caribe, región a la que califica de “estratégica”.

Por su complejidad, organizar esta multitudinaria cumbre es, en sí, un éxito mexicano, al igual que el encuentro previo entre el presidente Felipe Calderón y los delegados caribeños, cuyo eje inevitable será la tragedia haitiana.

Además, de ambos encuentros saldrán declaraciones a la vez sonoras y generales, que podrán presentarse como avances en un proceso de creciente integración del “sur” continental.

Y, como siempre ocurre, la presencia de tantos jefes de Gobierno bajo un mismo techo y frente a una misma playa facilitará una serie de reuniones bilaterales que, de otro modo, sería muy difícil coordinar.

Nada de lo anterior es despreciable, sobre todo para México, que también tratará de aprovechar la ocasión para contrarrestar la influencia de Venezuela en el Caribe, y para balancear el peso creciente de Brasil en América Latina.

Sin embargo, las interrogantes sobre la amplitud y solidez del resultado son abundantes y justificadas.

La extravaganza diplomática se da con un trasfondo de profundas diferencias de objetivos y visión entre los gobiernos del área, azuzadas por la agresividad del presidente Hugo Chávez, con los estridentes coros cubano, nicaragüense y boliviano.

¿Será posible, en estas condiciones, avanzar de forma sustantiva hacia alguna “unidad” que merezca ese nombre? Más aún, ¿será positivo hacerlo? Difícilmente, sobre todo si se plantea sobre presuntuosos y conflictivos objetivos políticos e ideológicos, y no sobre pragmáticas líneas económicas, financieras y de coordinación alrededor de proyectos compartidos.

A pesar de los desacuerdos vigentes, sin embargo, algunos gobiernos quieren que la Cumbre transforme al Grupo de Río en otra entidad: una Unión Latinoamericana, paralela a la OEA y sin participación de Estados Unidos y Canadá. Se añadiría, así, a las demás organizaciones regionales y subregionales –algunas traslapadas, otras enfrentadas– que abundan en América.

Es difícil que esta idea sea vista con entusiasmo por muchos de los participantes, entre ellos el próximo presidente de centro–derecha chileno, Sebastián Piñera, que asumirá por un año el liderazgo del Grupo.

Otro foco de desacuerdos será la insistencia venezolana en resucitar su campaña contra el uso de bases colombianas por Estados Unidos, un tema que Sudamérica ya quiere enterrar.

El abordaje de la situación de Honduras, que los países centroamericanos (salvo Nicaragua), desean reconocer plenamente, mientras otros aún se resisten a hacerlo, también podrá generar discordias.

Además, resucitará la tensión entre el uso de estas cumbres con propósitos “maximalistas”, como la creación de la Unión Latinoamericana, y su utilización más modesta, pero eficaz, para avanzar con sentido de realidad en medio de las diferencias.

Quizá los caribeños, más inclinados a la sobriedad, y países como Chile, Colombia, Costa Rica, Panamá, Perú y hasta el mismo México, menos proclives a las pirotecnias diplomáticas, logren orientar la megacumbre por un sendero de pragmatismo.

Esto sí sería un gran triunfo para el hemisferio. Pero lograrlo será difícil.


Última Hora

  • 18:59 Boutiques, testaferros y cocaína: así operaba la red de lavado de ‘La Mafia Filipina’ Leer más
  • 18:54 La denuncia ignorada de Bac sobre contratos falsos usados en la operación Pandora Leer más
  • 18:14 Samy y Sandra Sandoval reciben galardón por preservar la música típica panameña  Leer más
  • 18:04 Alcalde Mizrachi adjudica a la empresa Disaroca Group el contrato de alumbrado navideño 2026 Leer más
  • 17:15 La trama detrás de la salida de Ferrari de Panamá: un préstamo, un cambio accionario y la sombra de un empresario salvadoreño Leer más
  • 17:01 La propuesta de FIFA e Infantino, en jaque por el rechazo masivo del fútbol internacional Leer más
  • 16:43 Baresi, otro mito del fútbol italiano que se marchó demasiado pronto Leer más
  • 16:23 Dimite el principal asesor de Infantino en protesta por su plan de vender el Mundial  Leer más
  • 14:15 Se elevan a 13 los bebés fallecidos por el Virus Sincitial Respiratorio y se saturan salas de cuidados intensivos Leer más
  • 11:30 Panamá y Costa Rica retomarán diálogo sobre transporte fronterizo en medio de la disputa comercial Leer más