[EXTRACTO]

Mengua la atención en Haití

La emergencia en Haití no ha terminado. Está empeorando, a medida que la atención del mundo exterior se va perdiendo. La miseria prolifera como fiebre en los cientos de campamentos que dan refugio a miles de las 1.3 millón de personas que terminaron sin hogar por el sismo del 12 de enero.

Las temidas lluvias ya han empantanado casas de campaña y desgarrado chozas improvisadas con palos y lonas. Han convertido andadores en lagos de lodo y dificultado o imposibilitado los simples actos de reunir y cocinar comida, lavar ropa, permanecer limpio y evitar enfermedades. La temporada de lluvias alcanza su máximo nivel en mayo. Para empeorar la crisis del clima, se producen ataques sexuales y violaciones en los campamentos por la falta de vigilancia, donde las familias están apretujadas dentro de endebles cuartos y tanto mujeres como niñas quedan desprotegidas después del anochecer.

Un nuevo informe de Amnistía Internacional afirma que la seguridad es insuficiente, que agentes de policía y soldados a menudo no aparecen, que cada noche trae consigo el terror. Las víctimas guardan silencio porque los violadores no son capturados y quedan impunes; la poca vigilancia que existe se concentra en otras prioridades.

Las crisis tanto de refugio como de seguridad exigen una respuesta urgente, y si bien abundan sentimientos de urgencia en Haití, su impacto se siente solo de manera esporádica. El pequeño país rebosa de organizaciones bienintencionadas, cada una de las cuales intenta contribuir con su pequeña aportación de ayuda.

Uno de los grupos está intentando distribuir miles de linternas entre mujeres y niñas. Es un gesto amable y práctico, pero lo que ellas necesitan realmente son refugios de la violencia sexual, así como vigilancia adecuada. Haití no tiene nada de eso, informa Amnistía Internacional.

Cualquier solución efectiva tendría que ser coordinada con el Gobierno haitiano, cuyos dirigentes han estado ausentes de las vidas de los ciudadanos haitianos desde el desastre.

Cuando los ex presidentes estadounidenses George W. Bush y Bill Clinton visitaron la capital de Puerto Príncipe esta semana, se sumaron al presidente René Preval en un recorrido por el campamento localizado en el Champ de Mars, frente al colapsado palacio presidencial. Los recibieron con gritos de frustración. ¿Dónde han estado? ¿Por qué no nos han ayudado? Desde los primeros días de este desastre, alguien debería haber estado corriendo en busca de lugares donde se pudiera construir viviendas firmes, lejos de la atestada capital destruida por el terremoto. Pero, apenas esta semana, el Gobierno haitiano dio el necesario paso de citar leyes de expropiación para ocupar tierra. Se han identificado sitios, pero el número de lugares disponibles para nuevas viviendas sigue siendo cero. Tan solo unos cuantos cientos de personas han sido mudadas fuera de los campamentos.

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