[FALTA DE OPORTUNIDADES]

México lindo y querido

Una encuesta del Pew Global Attitudes concluyó que la mayoría de los mexicanos está insatisfecha con la dirección que ha tomado su país. El 68% considera que los políticos son corruptos.

Tras 25 años de lucha interna, por fin aprendí a vivir en dos países. No tengo que escoger. Trabajo en Estados Unidos, un país que me ha llenado de oportunidades y que he aprendido a admirar. Ahí también viven mis hijos. Pero regreso continuamente a México –donde nací y donde todavía vive mi familia– para alimentar el espíritu. El problema es que no se puede vivir solo del espíritu.

Eso lo saben los más de 100 millones de mexicanos que, día a día, se enfrentan a una permanente crisis económica, a la narcoviolencia –5 mil muertos en los últimos tres años– y a una epidemia de gripe A(H1N1) que no cede.

México, con sus amigos, amores y largas sobremesas, arropa hasta al más vulnerable. Se come mejor, estoy seguro, que en la mayoría de los países del mundo. No hay playas y paisajes más lindos. Y, aun así, los mexicanos siguen pensando en irse.

¿Por qué? No hay que rascar mucho para saberlo.

Una encuesta reciente del Pew Global Attitudes concluyó que la mayoría de los mexicanos está insatisfecha con la dirección que ha tomado su país. El 81% cree que la criminalidad es un enorme problema, 75% se queja de la economía y 68% considera que sus líderes políticos son corruptos.

Esto no es nuevo. Cuando yo me fui de México hace un cuarto de siglo, los crímenes por el narcotráfico no eran un tema central, pero ya nos quejábamos amargamente.

Es más, mis compañeros de escuela y vecinos siempre pensamos que México vivía una crisis, seguida por otra más. Una vez el ex presidente José López Portillo (1976–1982), deslumbrado ante nuestros yacimientos petroleros, presumió anticipadamente que México tendría que aprender a administrar su riqueza. Se equivocó. A ese ridículo anuncio triunfalista y populista siguió un terrible caos financiero, una gravísima devaluación y la nacionalización de la banca. Linda riqueza.

Es como si México fuera el país de las crisis permanentes y no pudiéramos levantar cabeza. Algunos, valientes y optimistas, decidieron quedarse para tratar de cambiar el país desde dentro. Otros pensamos que no podíamos esperar dos o tres décadas para que el país cambiara y así decidimos cambiar de país.

Y nos fuimos. Muchos. De hecho, el año pasado la Oficina del Censo contó a 11 millones 412 mil 668 personas nacidas en México, viviendo en Estados Unidos.

La verdad, nadie se quiere ir de su país. ¿Por qué querer dejar a tus padres, tus amigos, los lugares donde creciste? Uno se va de su país porque algo te expulsa de ahí. El propio presidente Felipe Calderón reconoció en octubre que el número de pobres aumentó de 14 millones a 20 millones.

Y también hay algo que jala al emigrante a otro lado. La mayor parte de los mexicanos (57%) cree que la vida es mejor si te mudas a Estados Unidos. Basta decir que, en promedio, un norteamericano gana cuatro veces más que un mexicano.

La actual crisis económica ha detenido la partida de más mexicanos hacia Estados Unidos. Hasta hace muy poco, fueron alrededor de medio millón de mexicanos al año a Estados Unidos. Hoy en día ese flujo se ha detenido e, incluso, revertido un poco. Pero es solo una situación temporal.

Tan pronto se consolide la recuperación económica, millones de mexicanos más verán en el norte su única oportunidad a una vida digna. Si no para ellos, al menos sí para sus hijos. El emigrante se va porque prefiere vivir en un país construido que en uno por construir.

Estados Unidos fue el primer país que cayó en la actual crisis económica mundial y será el primero en recuperarse. Y, por lo tanto, pronostico dentro de poco una enorme ola migratoria del sur hacia el norte. América Latina, para no variar, se tardará muchos años más en salir adelante.

México necesitaría crear al menos un millón de empleos al año solo para estar al parejo con su naciente fuerza laboral. Pero no puede. Los jóvenes no consiguen buenos empleos y ven al norte como su último recurso. No se quieren ir pero se tienen que ir.

México es el país de las promesas. El presidente Vicente Fox me prometió en una entrevista en el año 2000 que crearía ese millón de empleos al año. No cumplió. El presidente Calderón me prometió lo mismo en una conversación en 2006. Tampoco ha cumplido.

México lindo y querido. Sí. Pero para millones de mexicanos, también lejano, desmoronándose y sin futuro.


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