Fue una especie de anti boda: la top model Kate Moss eligió para su enlace una pintoresca iglesia de pueblo en lugar de una majestuosa catedral y celebró el banquete bajo una carpa, en vez de en los salones de un palacio.
Como remate, el novio, Jamie Hince, guitarrista de The Kills, encendió un puro ante las cámaras tras la ceremonia y realizó con las manos un gesto conocido como “saludo de Satán”.
Muy distinto a la novia: su vestido, que según la revista Vogue fue diseñado por John Galliano, fue para muchos sorprendentemente clásico, pues llegó al altar enfundado en un dos piezas azulgrisáceo creado por Stefano Pilati, de la casa Yves Saint Laurent.
En la boda hubo 15 damas y pajes, entre ellos la hija de Moss Lila Grace, de ocho años.

