Con una fuerte apertura al diálogo con la oposición y claras señales de fomento a la inversión y lucha contra la pobreza, José Mujica cumplió su primer mes como presidente de Uruguay. Desde el 1 de marzo, este ex líder guerrillero ha encabezado el segundo gobierno de la coalición de izquierda Frente Amplio (FA), fiel a su estilo espontáneo y cercano a la gente. Pero el alto nivel de popularidad de 71% que tiene Mujica puede esfumarse pronto por su alta exposición mediática y si no plasma sus buenas intenciones, advierten analistas locales.
“Va a mil kilómetros por hora, a un ritmo de cuando era candidato, y no es lo mismo. A un candidato se le perdona todo, a un presidente no”, opinó el politólogo Adolfo Garcé.
Según Garcé, cuando un político está en campaña electoral puede resultar “positivo” exponerse mucho pero cuando asume la función de presidente “es más peligroso”. Entonces, “se levantan expectativas que luego no se cumplen y (eso) genera imagen de desconcierto”, explicó el experto. “Se le pide a un presidente que mande y que tenga ideas claras. Debe ser sensible y saber escuchar, pero también saber mandar”, agregó.
A partir de su discurso de asunción, Mujica ha reiterado su disposición a ceder posiciones para acordar políticas de Estado con la oposición en energía, medio ambiente, educación y seguridad pública. Asimismo, busca que los partidos opositores (partidos Nacional, Colorado e Independiente) se integren a los directorios de las empresas estatales. Otro de sus estandartes es el plan de emergencia habitacional, que recién tendrá un plan piloto en la segunda mitad del año, y que pretende ofrecer una casa a los más pobres.
En economía, Mujica defendió con firmeza las reglas del mercado y a los inversores extranjeros, y propuso usar reservas del Banco Central en infraestructura y escuelas. La reforma del Estado y la forma de ingreso de los funcionarios públicos también ha sido otra bandera oficialista. Además, Mujica pisó fuerte sobre el tema militar y si bien nombró a un ex camarada guerrillero como ministro de Defensa anunció su intención de sepultar su anterior enfrentamiento bélico.
En un encuentro con los oficiales del Ejército, el mandatario procuró dar “vuelta a la página”, les prometió aumentos salariales y solicitó su ayuda en la lucha contra la pobreza. A nivel internacional, Mujica viajó a Chile, Bolivia y Brasil y la semana próxima lo hará a Venezuela, demostrando que no quiere alinearse ni con un eje izquierdista o derechista en la región.
El director de la consultora Interconsult, Juan Carlos Doyenart, comentó que en los 31 días de mandato, Mujica se dedicó a poner muchos temas “arriba de la mesa”. Así, “muestra sus principales cartas, lo que será su gestión como Presidente, y algunos de ellos son de alta sensibilidad como la reforma del Estado”. Sin embargo, las ideas de Mujica no reflejan “cómo se llevarán a cabo”, alertó Doyenart.