El nuevo primer ministro de Israel, el conservador Benjamin Netanyahu, pronunció el domingo su discurso de toma de posesión y de presentación de su gobierno ante los 120 diputados de la Kneset de Jerusalén, pero sus mensajes iban dirigidos sobre todo a Ramala, a Teherán y a Washington.
Dirigiéndose a los líderes de la Autoridad Nacional Palestina, Netanyahu subrayó que Israel no pretende gobernar ni controlar a los palestinos. “Si de verdad lo deseáis, es posible conseguir la paz”, dijo el Primer Ministro, de 59 años, que encabeza el Gobierno por segunda vez, 10 años después de su anterior legislatura.
En el acuerdo definitivo, los palestinos tendrán la autoridad para dirigir sus vidas, pero no la posibilidad de amenazar la seguridad de Israel.
Netanyahu destacó sus proyectos para lograr lo que define como “la paz económica” con la ANP, ayudando a desarrollar la economía palestina y las relaciones comerciales entre las dos partes. Según él, en los últimos 20 años seis jefes de Gobierno israelíes intentaron lograr la paz con los palestinos sin éxito, y no por su culpa. Según él, hay que educar a la juventud palestina para la paz, para que sea capaz de reconocer el derecho del pueblo judío a un Estado.
El nuevo primer ministro destacó que el principal riesgo continúa siendo la subida del islamismo radical en el mundo. “El gran peligro para la humanidad, para el mundo árabe, pero sobre todo para el Estado de Israel, es que un régimen radical como el iraní logre armas nucleares”.
El líder conservador criticó a todos sus homólogos internacionales que oyen las amenazas del Presidente de Irán de destruir Israel y se mantienen en silencio.
En otro mensaje dirigido especialmente a la Casa Blanca y al presidente Barack Obama, Netanyahu aseguró que Israel aspira a la paz total con el mundo árabe y con el mundo musulmán. El mayor Gobierno de la historia de Israel cuenta con 38 ministros y viceministros y está basado en el triunvirato entre Netanyahu; el ministro de Defensa, el laborista Ehud Barak, y el polémico halcón y líder de Israel Beitenu, Avigdor Lieberman, nuevo responsable de la diplomacia.
Minutos antes de su intervención en la Kneset, el primer ministro resolvió la última disputa en el seno de su partido, el Likud, con uno de sus más destacados dirigentes, Silvan Shalom. Al final, éste aceptó convertirse en viceprimer ministro y responsable de la cartera de Desarrollo Regional y Desarrollo del Desierto del Neguev y de Galilea.
La oposición reaccionó con dureza ante lo que la líder centrista de Kadima definió como el derroche de Netanyahu para lograr comprar un gobierno, a un precio exorbitante. Tzipi Livni condenó también al Partido Laborista por haber renunciado a la esencia para lograr las sillas en la mesa del Ejecutivo.
El líder del partido árabe israelí Hadash, Mujamad Barake, dijo con ironía: Este es el gobierno de Alí Babá de Netanyahu, con 40 ministros y viceministros. Está conducido por un chofer aventurero, se despeña por la peligrosa montaña de Lieberman y tiene la rueda de reserva pinchada de Barak.