Hace casi dos años, el presidente Barack Obama se presentó por primera vez frente al pleno del Congreso y dijo que no sólo era hora de estabilizar la economía, sino de buscar una prosperidad perdurable. Sus metas eran de gran calado: reformar el sistema de salud, reducir el déficit presupuestal, mejorar las escuelas, hallar la manera de salir de Irak y Afganistán, y, principalmente, crear empleos; millones de ellos.
“Reconstruiremos, nos recuperaremos y Estados Unidos de América emergerá más fuerte que antes”, dijo Obama en medio de ensordecedores aplausos. Y a pesar de lo desalentadoras que eran las noticias económicas en esa época, la nación y Obama no sabían lo mal que se pondrían. La economía sufrió una hemorragia de casi 4 millones de empleos en el 2009, en su primer año como presidente.
Es indiscutible que la economía está mejor, aunque lejos de ser robusta. Hay una nueva ley de salud, que los republicanos han prometido derogar, a sabiendas de que su esfuerzo será repelido en el Senado, que aún cuenta con mayoría demócrata; y hay menos tropas estadounidenses en Irak, pero más en Afganistán. “Es el bienio más productivo que hemos tenido en generaciones”, considera el Presidente. Aun así, hablará ante un Congreso radicalmente reorganizado. Los votantes obligaron a su partido a adelgazar sus filas, un duro veredicto en torno a los dos años de colaboración entre Obama y la mayoría demócrata en el Senado y la Cámara de Representantes.
Enfrenta a republicanos decididos a recortar hasta en 100 mil millones de dólares el gasto del gobierno en momentos en que sale de un esfuerzo de rescate económico que ha puesto al país en vías de registrar un tercer año consecutivo de déficit superiores a un billón de dólares.
La ciudadanía también está dividida respecto a si está tratando de cambiar las cosas al ritmo adecuado: un tercio considera que va muy rápido, mientras que porciones casi iguales creen que su paso es adecuado o muy lento. ¿Dónde se ubica el país ahora? Creo que “en transición”, dijo Ross Baker, politólogo de la Universidad Rutgers. Hay una sensación de expectativa por parte del público. Creo que va teñida de esperanza”.
La tasa de desempleo era de 8.2% en febrero del 2009, cuando Obama se dirigió por vez primera al Congreso. Aunque el gobierno federal se apresura a señalar que se crearon 1.1 millón de empleos el año pasado, hay 2.8 millones de puestos de trabajo menos que cuando Obama asumió su cargo.
Para Bill Galston, un ex funcionario del gobierno de Clinton, que trabaja para la Brookings Institution, organización que analiza políticas públicas, los esfuerzos de Obama son el logro de la primera mitad de su gobierno y cruciales para la segunda parte. “El éxito del Gobierno en evitar un desastre económico ha sido subestimado y probablemente será más apreciado en una retrospectiva histórica de lo que ha sido hasta ahora”, dijo Galston.
“El verdadero reto que enfrentará es llevar al paciente de la estabilidad a la recuperación. Ese es el paso dos”, agregó.