El espectador que se acerca a “Inestabilidad”, la colectiva que está en Marión Gallery, va ligero de ideas preconcebidas o de conceptos artísticos prefijados. Más bien llega con ojos renovados, con una mentalidad nueva.
El título de la exposición, Inestabilidad, “hace referencia a la sensación que se experimenta frente a este tipo de obras. Son piezas que se modifican en función del espectador, la luz y el espacio.
Queríamos poner en entredicho conceptos históricos que han acompañado al arte y que hoy están cambiando”, explica Gabriel Cruz, curador de la colectiva internacional.
Comenta que su criterio para seleccionar a los artistas “se debe, principalmente, a la posibilidad que existía en constituir diálogos interesantes entre sus obras”.
Los 15 artistas aquí presentes han sobrepasado las formas de comunicación tradicionales: “Cada uno ha desarrollado un lenguaje, una forma de expresión y un discurso plástico que me parecía importante dar a conocer, más aún sabiendo que nunca antes se había logrado congregar sus obras en una misma exposición”, explica Gabriel Cruz, curador.
Anne Blanchet, Herminio Álvarez, Carlos Cruz-Diez, Rafael Barrios, Fabiana Cruz, Knopp Ferro, Pablo Tamayo, Daniel De Spirt, Julio Le Parc, Ignacio Monque, Héctor Ramírez, Macaparana, Darío Pérez Flores, Manuel Mérida y Klaus Staudt son los creadores reunidos en este espacio hasta diciembre.
¿Qué les une? A vista de Cruz, “el punto en común de todos los artistas en general es la sensibilidad y la capacidad de comunicar con otros medios”.
¿Qué medios? Lo mejor es llegar y dejar que la emoción los atrape a través de la retina. Está “El móvil rectangular del espacio” de Le Parc, un artista argentino (Mendoza, 1928) vinculado al movimiento cinético y al Op art. La obra lúdica de Manuel Mérida (Venezuela, 1936), hecha con una arena verde dentro de un cuadrado que gira en la pared. La estructura negra de Pablo Tamayo (Bogotá, 1972), es un trabajo en donde el concepto de volumen adquiere protagonismo importante.
Cruz manifiesta que “estos artistas, aún perteneciendo a generaciones distintas (sus edades oscilan ente los 25 y 87 años), parten de la misma vanguardia del arte abstracto que nace durante los años 50 en Europa”.
Y que “sus obras no son el producto de la inspiración o del azar, sino de una investigación y del conocimiento profundo del pasado”.
La mayoría “participa en exposiciones y ferias europeas, trabaja la inestabilidad del plano, la modificación del color y la bidimensionalidad de una manera muy interesante”.
Fabiana Cruz es la más joven del grupo. Se considera más pianista que artista plástica. Sin embargo, estudiando Artes Plásticas en la Sorbona, en París, se percató de que sus trabajos iban hacia el sonido y el ritmo. “Hasta que un día se me ocurrió la idea de dibujar la música”.
En Marión Gallery hay cinco instalaciones de videos de Cruz. La idea de ellos es “crear la ilusión de que la música puede nacer de todo y de nada. Todo es musical. Lo único que se necesita es un escenario donde surgirá la ilusión de que imagen y música se crean la una a la otra”.

