[ECONOMÍA]

Países árabes mantienen potencial

Irak es un caso que muestra lo que es posible pese al sufrimiento de la guerra y tensiones internas. Solo falta la estabilidad política.

La “primavera árabe” supone un fuerte revés para las economías de Medio Oriente y el Norte de África. Políticamente pende sobre la región un gran interrogante y los inversores desconfían. Pero los expertos del Banco Mundial están seguros: las perspectivas de crecimiento siguen siendo enormes.

Al referirse al potencial de la región, Dimitris Tsitsiragos menciona un ejemplo inesperado: Irak. “Parece que allí todo va a mejor.

La demanda de los iraquíes es grande y el país atrae inversiones. Eso quiere decir algo. Irak ha hecho de verdad mucho”, afirma el director de departamento de la Corporación Financiera Internacional (CFI), rama de inversiones del Banco Mundial.

Para el experto, Irak es un caso que muestra lo que es posible pese al sufrimiento de la guerra y tensiones internas. “Si miramos hacia Egipto y Túnez, existen claramente posibilidades de un rápido despegue”, afirma, señalando que se dan algunas condiciones importantes: una población joven, una clase media e ingresos crecientes.

Solo falta la estabilidad política. “El potencial de crecimiento para esta región es enorme”, asegura el griego en conversación con la agencia Dpa en Washington.

Sin embargo, en estos momentos el panorama es más bien oscuro y no invita a los inversores a buscar fortuna en ninguno de los dos países. La “primavera árabe” parece haberse estancado después de su dramático y esperanzador comienzo a principios de este año. Desde países como Yemen o Siria no cesan los reportes sobre el caos o la violencia sangrienta, mientras que en Libia hay desde hace meses de facto una guerra civil.

Sobre todo para las economías exportadoras de petróleo, las turbulencias suponen un duro golpe: La asociación bancaria internacional IIF prevé que la economía de dichos países se contraiga ligeramente en 2011, sobre todo la de Egipto, en un 2.5%, y la de Siria, en hasta un 3%. Pero debido al boom de los países petroleros del golfo Pérsico, la región al completo registrará un crecimiento nada despreciable del 5%.

La comunidad internacional está dispuesta a apoyar a Egipto y Túnez en esta fase de transición. El Banco Mundial anunció a finales de mayo nuevas ayudas para ambos países por hasta 6 mil millones de dólares a lo largo de los próximos dos años. El Fondo Monetario Internacional (FMI) planea conceder un crédito de 3 mil millones de dólares al país del Nilo. Las tareas impuestas como condición a los responsables políticos de esos países están claras: “En primer lugar deben darse señales que restituyan la confianza del público y los inversores”, afirmó recientemente la vicepresidenta del Banco Mundial para la región, Shamshad Akhtar.

La seguridad legal fomenta la competencia, mientras que la estabilidad política atrae las inversiones, opina por su parte Caroline Freund, economista del Banco Mundial para el Norte de África. Los esfuerzos se centran en la economía privada: “El mayor reto de la región es la creación de empleos, y los empleos se crean en el sector privado”, afirma Tsitsiragos, de la CFI.


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