Incluso, ocho años después, los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 siguen siendo igual de aterradores para los estadounidenses. Cuando el 27 de abril de este año un Jumbo se acercaba amenazante al skyline de Manhattan, acompañado de dos aviones de combate F-16, muchas personas salieron de sus casas presas del pánico y muchos peatones se quedaron mirando al cielo. Fue, como se demostró después, una falsa alarma.
Más falsa no podía ser. Porque el que causó el susto fue justamente el Air Force One del presidente Barack Obama. El Boeing 747 iba a ser retratado para unas pintorescas imágenes de propaganda del imponente paisaje de Nueva York. La Casa Blanca tuvo que disculparse por el incidente ante el indignado alcalde Michael Bloomberg y los habitantes de la Gran Manzana.
El trauma del “9/11” no perdió nada de su efecto hasta hoy. Y las consecuencias del atentado siguen dominando la política de la superpotencia. El presidente Obama no habla como su antecesor, George W. Bush, de “guerra contra el terrorismo”. El demócrata ordenó cambiar la actitud en el manejo con terroristas y sospechosos. No quiere que existan más torturas en el nombre de EU. Y quiere cerrar el controvertido campo de prisioneros de Guantánamo en 2010. Pero las sombras del atentado terrorista y de la política de Bush son largas y tienen el mismo peso que antes sobre EU. Aún no está claro a dónde serán llevados los casi 250 prisioneros, varios de ellos conocidos como extremadamente peligrosos.
El ex vicepresidente Dick Cheney reitera una y otra vez lo mucho que aumenta el peligro de terrorismo la nueva política de Obama “blanda” e “insegura”.
Este 11 de septiembre Obama quiere participar en la ceremonia en memoria de las víctimas en el Pentágono. En aquel entonces, uno de los aviones secuestrados se estrelló contra el Departamento de Defensa. El año pasado, visitó, en un gesto de unidad nacional y patriotismo, la Zona Cero, junto con el candidato a la presidencia republicano, John McCain. Hasta hoy, allí sigue habiendo una superficie yerma.
El destruido World Trade Center, bajo cuyos escombros aquel fatídico día de hace ocho años quedaron sepultadas 2 mil 750 personas, iba a estar reconstruido a fines de este año. Pero ahora ya ni se habla de eso. Simplemente se terminaron las excavaciones. Hace dos semanas, la autoridad portuaria, propietaria de la Zona Cero, dio por terminada esa parte de las obras. Según la nueva planificación, el monumento en memoria de las víctimas de los atentados a más tardar podrá estar terminado en el décimo aniversario.