En estos últimos días hemos visto por parte del gobierno de la alianza del cambio, cierta indecisión en torno a la escogencia del futuro administrador (a) de la Anam. Para la escogencia de este servidor público no podemos acudir a criterios políticos como ocurre con otros cargos del gobierno que no necesariamente deben reunir el perfil o los requisitos que sí exige la Ley 41 del 1 de julio de 1998, el cual claramente destaca el siguiente: poseer título universitario e idoneidad en una especialidad, en materia ambiental y recursos naturales, con comprobada experiencia no menor de cinco años.
Como se aprecia, estos requisitos son vinculantes y no pueden ser apreciados con discrecionalidad. El tema ambiental exige de sus máximas autoridades un perfil tanto de especialidad o comprobada experiencia en gestión ambiental, como de acabado conocimiento sobre la política ambiental; ello conlleva la capacidad de integrar los postulados de la política ambiental a una verdadera gestión, afrontando los desafíos que genera la gobernabilidad ambiental, con el concurso de todos los sectores de la sociedad. Se requiere adoptar una política que integre al sector privado en la titánica tarea de promover el crecimiento económico con protección ambiental y equidad social, lo cual solo es posible bajo el prisma del desarrollo sostenible.
El futuro gobierno tiene la gran oportunidad de afianzar su confianza en la sociedad y alcanzar los objetivos de gobernar para el pueblo, escogiendo a un funcionario o funcionaria en la Anam que lidere la aplicación de los principios de la política ambiental en armonía con el impulso de la libre empresa con responsabilidad social. Por ello, se debe acoger como criterio de selección para este cargo, además de los requisitos antes citados, el de generar la suficiente confianza y actuar con firmeza para adoptar con fundamento técnico y jurídico aquellas decisiones que requieran de su intervención al momento de aprobar o rechazar los instrumentos de gestión ambiental. Como cualidad especial, considero que debe convocar al sector privado para que se adhiera a los nuevos retos y exigencias de carácter normativo.
El mundo se encamina indefectiblemente hacia un nuevo modelo de desarrollo, en el cual las energías renovables, los negocios ambientales, la producción limpia y la economía verde en general, son temas prioritarios y representan para Panamá una gran oportunidad.
Invito a toda la sociedad panameña a que confiemos en nuestros futuros gobernantes, y que se nos permita opinar en la toma de decisiones ambientales que incluye igualmente la escogencia del futuro administrador (a) de la Anam.
