GERARDO GANDSASvivir+@prensa.com
Para poder brindar felicidad a nuestros perros lo primero que debemos hacer es conocer las pautas que se manejan en las sociedades caninas.
Los perros no valoran dentro de sus parámetros elementos materiales o el amor como está planteado en las relaciones humanas. Un perro feliz es aquel que puede vivir sin las alteraciones que le provocan el hecho de no sentirse seguros y respaldados por alguien equilibrado, cuyo rol sea resolverles determinadas necesidades y transmitirles la confianza de un hábitat estable.
Ellos no depositan sus expectativas en el futuro, no tienen sueños por cumplir, ni frustraciones del pasado, sólo viven el aquí, el ahora y es en este tiempo nuestra posibilidad de brindarles lo mejor.
Es indiscutible que la mayoría de las personas siente un gran cariño por sus perros, y se lo demuestra con actitudes que a ellos como seres humanos los haría felices, desconociendo por completo la necesidad real del destinatario, el perro.
Cuando compre un carísimo collar donde enganchar la traílla o un bolso de marca para transportar su mascota, sea consciente que lo hace por usted y no por ellos, si así es, es válido y comprensible. Pero si realmente el objetivo es darle felicidad a su animal, está lejos de lograr el propósito.
Comparta con su perro caminatas tranquilas y ordenadas, no confunda estados de alegría, con saltos, jadeos o excitación, que sólo inhiben la posibilidad de disfrutarse mutuamente. Llévelo a desarrollar alguno de los deportes propios para ellos, como frisbee, agility e incluso obediencia, la cual estarán gustosos de realizar junto a su líder y amigo humano.
Proporcione a su perro una estructura cotidiana, donde se sienta contenido y en la que pueda dedicarse a vivir en paz, sin otro tipo de conflictos ni ansiedades.
El autor es fotógrafo especialista en animales y jurado canino.
