Los estímulos globales están trayendo una “recuperación”, en los mercados financieros, que podría fluir hacia la economía real durante 2010. En realidad, estos estímulos son falsos ya que no responden, en tiempo real, a una demanda del mercado natural, sino que son una decisión arbitraria de los políticos. Con lo que podría estar formándose otra gran burbuja. Entretanto, veremos los precios subir y sus consecuencias.
Del paquete de estímulos por 787 mil millones de dólares implementado por Washington, casi el 80% debe gastarse durante los próximos dos años, la mayoría antes de junio de 2010.
Así, muchos analistas creen que la economía norteamericana debería “expandirse” (después de caer, en 2009, -2.5%), entre 3.0% a 4% en 2010. Aun cuando el consumo se ve perjudicado por el alto desempleo del 9.8% que alcanzaría su máximo en los próximos seis meses (superior a 10%), para luego bajar, así como de altos niveles de endeudamiento en relación a los ingresos.
Las empresas incrementarían sus ventas internacionales (y sus beneficios) gracias al “crecimiento global”, en particular en los países emergentes, y a la mayor competitividad debido al declive del dólar. Recordemos que las compañías del S&P 500 generan más del 40% de sus ingresos fuera de Estados Unidos.
Los precios de las viviendas están estabilizándose con tasas hipotecarias atractivas, así la inversión fija residencial contribuiría al “crecimiento”, después de haber sido un obstáculo en los últimos tres años, cayendo casi un 70%.
La inflación constituye un serio problema a largo plazo como consecuencia de los estímulos monetarios, reflejado en una tasa cero de la Reserva Federal (Fed) y de su programa cuantitativo de relajación monetaria, así como de la situación fiscal muy deteriorada.
En el corto plazo, aun cuando la base monetaria ha crecido con la expansión de la Fed de su balance a más de 2 billones de dólares, entre otras cosas, se han generado 920 mil millones de dólares de reservas excedentarias que no son empleadas por los bancos, ya que no están prestando, como evidencian los indicadores de velocidad de la oferta monetaria.
Los mercados del Tesoro tienen las rentabilidades reales en niveles mínimos multianuales y enfrentan la competencia de rentabilidades reales en ascenso a medida que mejore el “crecimiento” económico.
Los mercados de crédito corporativo están a niveles de precios correspondientes a diferenciales superiores a las medias a largo plazo, y las previsiones, para el corporativo de grado de inversión, son de nuevas emisiones superiores a un billón de dólares en 2010, récord histórico, comparado con los 120 mil millones de dólares en 2009.
Los mercados de renta variable estadounidenses parecen atractivos a los actuales niveles, unas 15 a 16 veces los beneficios estimados de 2010 y podrían tener un mejor comportamiento que los bonos.
El mercado de bonos flotantes también es interesante, especialmente si consideramos su papel como cobertura a la inflación. Los préstamos bancarios pueden continuar beneficiándose de unas emisiones y take-outs limitados.
Aunque las rentabilidades de los préstamos bancarios, en el 7%, sean inferiores al 10% de los bonos de alta rentabilidad, tienen dos ventajas: las rentabilidades aumentarán con el Libor cuando la Fed comience a subir las tasas, y detentan una posición con prelación a la estructura de capital.
Las divisas de países con alta exposición a las economías emergentes ofrecen valor, sobre todo las que tienen exposición a una amplia gama de materias primas, como Australia, o más concentrada en determinadas materias primas y energía, como Noruega y Brasil.
Por otro lado, el dólar parece infravalorado frente al euro, la libra esterlina y el yen. Estados Unidos en 2010 “crecería” más que Europa o Japón, mientras que el nivel relativo de deuda federal/PIB es comparable al de la eurozona e inferior al de Japón.