MOSCÚ. –A los milicianos rusos se les considera extremadamente corruptos y brutales, ya que en más de una ocasión han disparado a mansalva contra ciudadanos inocentes. Debido a los escándalos protagonizados por servidores del Estado, el presidente Dmitri Medvedev impulsa ahora reformas en los cuerpos de seguridad.
Una de las medidas es dar a las milicias oficialmente el nombre de policía. Sin embargo, los críticos consideran peligrosa la iniciativa, debido a que, al igual que la nueva ley sobre el servicio secreto, aumentaría el poder de los efectivos policiales.
El Estado plantea que este proyecto generará nuevos órganos de seguridad, de mayor vocación de servicio. El propio Medvedev, que invita a la discusión en su sitio web zakonoproekt2010.ru, explica que se trata de un “nuevo modelo de asociación” entre la policía y la sociedad.
A pesar de que las correcciones son aún posibles, estas no podrían poner en peligro la entrada en vigor de la Ley el 1 de enero de 2011, destacó el Presidente ruso. Sin embargo, los críticos reprochan a los juristas que las medidas den aún más poder a los siloviki, los representantes de los servicios de seguridad rusos. Y plantean que las estructuras orientadas a mantener el poder de la élite política y el enriquecimiento personal de los oficiales siguen incólumes.
“No hay control. Esta reforma no puede entenderse como tal”, protesta la revista crítica con el Kremlin Russki Newsweek.
El pulso político continúa, considera el diario editado por el Nobel de la Paz Mijail Gorbachov, Novaya Gazeta. El rotativo critica además en general las reformas de Medvedev, en las que las cortes continuarían bajo la órbita policial. La ley solo serviría a la propia policía, que contribuyó a elaborar las nuevas normas, según el politólogo cercano al Kremlin Gleb Pavlovsky.
Los ciudadanos continuarán indefensos, se lamentó por su parte el diario Kommersant.
El ministro del Interior, Rashid Nurgalijev, rechazó las acusaciones. Al fin y al cabo, señaló, un apartado completo de la nueva ley obliga a los policías a respetar los derechos humanos.
Además, ya no podrán formar parte de las fuerzas de seguridad personas con antecedentes penales. Y habrá exámenes de admisión y más posibilidades de despedir a miembros que cometan irregularidades, enfatizó.
Según encuestas de diversas instituciones de sondeo de opinión, la mayoría de los rusos rechaza la nueva ley. Los ciudadanos, según los resultados de las encuestas, quieren que se ponga fin a la arbitrariedad policial y que los funcionarios se atengan a leyes vigentes.
El listado de objeciones es largo. Un nombre y un uniforme nuevos para las milicias no implica que estas se conviertan en una nueva policía, ya que los integrantes de los cuerpos seguirán siendo los mismos, es una de las críticas más habituales.