Mientras las medidas de austeridad se expanden, Europa occidental podría registrar un aumento inevitable de las protestas en 2011, lo que afectará a los mercados y disuadirá a los gobiernos más débiles de encarar reformas, pero sin dañar dramáticamente las políticas.
Hasta ahora, el malestar social por la crisis financiera ha variado de país en país. Enalgunas de las naciones más afectadas, como Irlanda y Letonia, han prevalecido la aceptación y la apatía, mientras que en Grecia han ocurrido fatalidades y enfrentamientos. Cada vez hay más señales de las crecientes presiones sociales.
Muchos países de Europa occidental están lanzando paquetes de reducción del déficit que son difíciles de vender en Estados donde las expectativas vienen aumentando desde hace varias generaciones.
Manifestantes griegos chocaron con la policía en el centro de Atenas el pasado miércoles, mientras decenas de miles de personas marchaban contra las medidas de austeridad ideadas para sacar al país de una crisis de deuda. El martes, Roma fue el escenario de enfrentamientos con la policía luego de que el primer ministro Silvio Berlusconi sobrevivió a una moción de censura.
Gran Bretaña vivió la semana pasada uno de los peores choques en dos décadas, cuando estudiantes se manifestaron contra un aumento de la matrícula universitaria, y hasta el príncipe Carlos y su esposa Camilla fueron víctimas del malestar. En 2011 se prevén nuevos disturbios cuando los sindicatos luchen contra los recortes del gasto.
“Es casi inevitable que haya más protestas en 2011 que en 2010, sobre todo en países como Grecia y Reino Unido, donde hay verdaderas divisiones sociales acerca de cuánta austeridad se necesita”, dijo Carina O’Reilly, analista de seguridad europea de IHS Jane’s. “Va a empeorar. Perfectamente podríamos ver muertes o heridos graves. Podrían haber habido muertos en las protestas en Londres la semana pasada. Solo tuvimos suerte”.
Hasta el momento, ninguna de las manifestaciones europeas ha tenido algún impacto en las políticas. Pero en algunos países, particularmente aquellos en que se celebren elecciones, el temor a nuevas protestas disuadirá a los gobiernos de encarar reformas más agresivas.
Muchos países de Europa occidental están lanzando paquetes de reducción del déficit que son difíciles de vender en Estados donde las expectativas aumentan desde hace varias generaciones.