La presidenta de Costa Rica, Laura Chinchilla, enfrenta los primeros escollos dentro de su gobierno, a poco más de dos semanas de haber asumido el mando en el país centroamericano el pasado 8 de mayo. Apenas asumió la Presidencia, una polémica estalló en el Ministerio de Seguridad Pública, cuyo responsable, José María Tijerino, admitió que la policía desacató órdenes suyas de patrullar las calles.
El mismo ministro, quien ha prometido imponer orden y disciplina en los cuerpos policiales de Costa Rica, dijo que algunos efectivos de la fuerza pública intentaron confundirlo con jerga o lenguaje policial para justificar el desacato a sus órdenes. Fue el primer aviso de los problemas que comienzan a surgir y que han desvelado a la Presidenta, la primera mujer en llegar a la presidencia en Costa Rica.
A ello se une un “socollón” que sigue estremeciendo el Ministerio de Relaciones Exteriores. La polémica estalló al trascender que el anterior representante del país ante la Organización de Naciones Unidas, Jorge Urbina, fue designado por el anterior gobierno en un cargo diplomático ficticio ante los Países Bajos, sin siquiera haber recibido el visto bueno (beneplácito) de estos Estados.
En el cargo de Urbina ante las Naciones Unidas fue designado el anterior canciller Bruno Stagno, quien antes de abandonar el Ministerio de Relaciones Exteriores hizo la designación de su antecesor como embajador ante los organismos multilaterales con sede en el Reino de los Países bajos. Esa representación es ejercida, como recargo a sus funciones, por el embajador acreditado ante Holanda.
Chinchilla desmintió una versión del nuevo canciller René Castro de haber avalado el nombramiento de Urbina en un puesto técnicamente inexistente. Sin embargo, el vicecanciller Carlos Roverssi había justificado la designación de Urbina debido al alto costo que hubiera significado su despido.
Pero las aguas no dejan de moverse a poco más de dos semanas de la toma de poder de Chinchilla. Un grueso sector de diputados, con el aval de la mayoritaria fracción del oficialista Partido Liberación Nacional (PLN), impulsó a toda velocidad una iniciativa para prácticamente duplicar el salario de los llamados “Padres de la Patria”. La iniciativa desató un verdadero huracán de protestas en diferentes sectores y en redes sociales. Debido al descontento, algunos diputados decidieron dar marcha atrás o replantearse el tema del aumento salarial. Pero hasta ayer el proyecto seguía adelante en el Parlamento, mientras importantes leyes esperan largas sesiones de discusión.
Chinchilla no rechazó el aumento, aunque dijo que lo vetará si los legisladores no garantizan las fuentes de financiamiento. Pero las piedras en el camino siguen apareciendo. Directivos del Ministerio de Cultura rehúsan renunciar a sus cargos, lo cual afectó el nombramiento del nuevo director del Instituto de la Música.
El nuevo ministro, el pianista Manuel Obregón, admitió que ha encontrado resistencia para lanzar algunos de sus proyectos debido la oposición de algunos funcionarios. Los escollos también aparecieron en el Ministerio del Deporte. El nombramiento del nuevo director del Instituto Costarricense del Deporte, el ex futbolista Austin Berry, es cuestionado debido a que su designación se realizó sin que al parecer cumpla con los requisitos que establece la ley para el ejercicio del cargo.
Pese a los primeros vientos de tempestad, Chinchilla ha mostrado una personalidad firme desde que asumió las riendas del país. Esa faceta de su personalidad la reflejó durante su participación en la cumbre Unión Europea-América Latina y el Caribe, realizada en Madrid, y en el apoyo para facilitar la firma del acuerdo de asociación entre Europa y Centroamérica.