Tras emerger como el ganador de las elecciones del domingo, al presidente electo Porfirio Lobo Sosa le espera una colosal tarea a partir del 27 de enero de 2010 cuando asuma oficialmente la Presidencia de Honduras.
Lobo Sosa heredará una economía virtualmente en quiebra, así como las presiones externas de un grupo de países que se niegan a aceptar la legitimidad de los comicios internos.
El déficit del presupuesto del presente año será de 525 millones de dólares y la deuda interna ascendió a mil 156 millones de dólares, casi la mitad de la deuda externa estimada en dos mil 250 millones de dólares, según datos de la Secretaría de Finanzas.
El presidente del Colegio de Economistas de Honduras, Manuel Bautista, advirtió de que la nueva administración deberá aplicar un ajuste fiscal. En ese tema coincide el ex ministro de Finanzas Arturo Alvarado, quien dijo que un nuevo “pacto fiscal será vital” para enfrentar las dificultades que se encarará en 2010, debido al ascenso vertiginoso de los gastos y la caída de ingresos registrada el presente año. Pero el futuro gobierno de Lobo no solo deberá ajustar las cuentas públicas, sino que también heredará un gobierno que no mantiene vínculos con las instituciones financieras internacionales.
El derrocado presidente Manuel Zelaya, a quien acusan la mayoría de los economistas de una gestión irresponsable y causar la virtual quiebra, se negó a cumplir los convenios con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Zelaya heredó un acuerdo firmado por su antecesor Ricardo Maduro, pero lo dejó vencer y luego negoció un acuerdo stand by por un año, que también incumplió. En 2009 se negó a todo acuerdo con el Fondo, aduciendo que le exigían devaluar el lempira frente al dólar estadounidense, a lo que se negó tajantemente. También rechazó las peticiones de control del gasto público, argumentando que Honduras tenía una deuda social rezagada, aunque la tesorería estatal no contaba con los fondos para hacer frente a los compromisos asumidos.
Debido a la falta de acuerdo con el FMI, los bancos multilaterales tienen retenidos créditos por unos 300 millones de dólares.
El profesor universitario de economía Julio Raudales destaca que Lobo Sosa recibe un país sin condonación de la deuda externa, tal como lo recibió Zelaya, y con la urgencia de recuperar el equilibrio macroeconómico y su credibilidad externa. Además, se agrega que Zelaya se negó a enviar un presupuesto de gobierno al Congreso Nacional, hasta que fue derrocado el pasado 28 de junio y el nuevo gobierno de facto lo turno al parlamento.
Debido a la ausencia de un presupuesto, la Unión Europea y otros países no desembolsaron los fondos de apoyo presupuestario y luego lo extendieron tras el golpe de Estado. Aproximadamente el 25% de los fondos presupuestarios proviene de donaciones de países y de préstamos de bancos multilaterales.
De ahí la importancia para Lobo Sosa de lograr la aceptación de la comunidad internacional, ya que le permitiría que el flujo de recursos externos llegue a las arcas públicas.
Tras un día de los comicios continúa firme la negativa de países de Sudamérica en otorgarle la legitimidad a las elecciones y con ello al triunfo de Lobo Sosa. Pero el nuevo mandatario electo ha dicho que dialogará con todas las naciones que rechazan la legitimidad de su triunfo.
La buena noticia para el ganador de las elecciones hondureñas es que una serie de países comienza a aceptar los comicios, como un mecanismo para solucionar la crisis política desatada después del golpe.
Estados Unidos, el principal socio comercial y un gran donante, había anunciado antes que aceptaría la legitimidad de los comicios y sus autoridades si las elecciones se celebraban en forma transparente.
Previamente Japón, otro gran donante, nunca suspendió sus relaciones con el gobierno de facto que preside Roberto Micheletti, y está a la espera de la decisión que adopte la Unión Europea sobre los comicios y sus autoridades. Los países que hasta el momento han anunciado su rechazo a las elecciones tienen escaso intercambio comercial con Honduras y su cooperación financiera es casi nula.