Los directivos de la Refinería Panamá, S.A. están dispuestos a cerrar las operaciones de la planta y reconvertir la compañía en un centro de importación de combustibles, aunque el Consejo de Gabinete no apruebe el acuerdo entre el Estado y los ejecutivos de esa empresa, explicó ayer el gerente de Asuntos Públicos, Rafael Jaén.

El acuerdo está pendiente de aprobación por parte del Consejo de Gabinete e implica una reducción de personal que afectará a unas 220 personas. La indemnización está calculada en unos 27 millones de dólares.

Jaén explicó que los directivos del consorcio estadounidense Chevrón-Texaco ya tomaron la decisión de reconvertir la Refinería Panamá, por lo que la no aprobación del Consejo de Gabinete no cambiará esa decisión, ya que la meta es dejar de registrar pérdidas y para ello hay que reconvertir la empresa.

“Para que sea lucrativo el negocio nosotros no podemos seguir refinando. Si el Consejo de Gabinete no aprueba la iniciativa la compañía se verá obligada a reevaluar todo y el paquete de indemnización se afectaría”, sostuvo Jaén.

Si el Consejo de Ministros no aprueba la reconversión, la empresa buscará otros mecanismos para lograr el objetivo de mantener un centro de acopio y no una planta industrial, remarcó.

Se espera que los trabajadores de la refinería realicen hoy una Asamblea General, para analizar la situación y decidir si se acogen o no a un paro como medida de presión ante el eventual cierre de la empresa.

De acuerdo con el secretario general del sindicato de la empresa, Francisco González, para declarar una huelga “legal” necesitan que el Ministerio del Trabajo dé su aprobación, y lo más probable es que no la consigan, aseguró.

“Nosotros queremos conocer el contenido del acuerdo entre la empresa y el Estado, porque este se ha mantenido en secreto. Todo debe darse a conocer para que sea discutido públicamente”, expresó González, quien dijo que es su derecho pelear por sus conquistas laborales y conseguir mejores indemnizaciones para los trabajadores de esta empresa.

El dirigente de los obreros señaló que la voluntad de su sindicato es mantener la fuente laboral y no pasar a engrosar las filas de los desempleados de Colón.