La realidad “política y matemática” es que la reforma migratoria no podrá avanzar sin el apoyo del voto de al menos algunos republicanos. Así de rotundo lo afirmó el presidente estadounidense, Barack Obama, quien en su primer gran discurso sobre la inmigración le pasó la pelota al campo opositor, al que acusó de “echarse atrás” en esta cuestión.
Una argumentación que no es del todo nueva. Ya en mayo, durante la visita a la Casa Blanca de su par mexicano, Felipe Calderón, Obama había subrayado que le faltaban al menos “algunos” apoyos republicanos para promover una ley que lleva años trabada en el Congreso estadounidense. Mas los republicanos no están dispuestos a que les echen toda la responsabilidad encima.
“No es más que un intento de distraer la atención de su falta de liderazgo en este tema”, rebatió el senador John Cornyn, de Texas, al diario Político. Y, en cierto modo, puso el dedo en la llaga política: “Los demócratas cuentan con considerables mayorías en ambas cámaras, han sido capaces de hacer pasar un montón de cosas. Si realmente fueran en serio, podrían hacer que se apruebe la reforma migratoria, pero no creo que sean realmente sinceros en este tema”, disparó Cornyn, quien pidió a la vez más “liderazgo presidencial”.
Una cuestión clave que incluso los grupos pro reforma migratoria que aplaudieron el que califican como “poderoso” discurso de Obama no han dejado de reclamar, conscientes de que el mandatario puede hacer más pese a las tácticas “obstrucionistas” de la oposición. “Las palabras son estupendas y las suyas fueron excelentes (...) pero en última instancia las palabras no harán el trabajo, lo que lo logrará es un compromiso para realizar acciones que avancen (la reforma) y que el Presidente, personalmente, use todas las herramientas que tiene para hacerlo”, dijo la directora de la organización Fe y Justicia de Nueva York, Lisa Sharon Harper.
Harper, junto a un grupo de líderes religiosos de diversas confesiones, entregaron el jueves en la Casa Blanca una carta abierta a Obama en la que le proponen que celebre una “cumbre bipartidista” en la que los legisladores de ambos partidos puedan discutir sus diversas opiniones en esta cuestión. Algo que no sería nuevo. Obama ya utilizó este recurso en sus denodados esfuerzos por conseguir su programa estrella, la reforma migratoria que, finalmente, logró que fuera aprobada pese a la firme oposición republicana. Y hay más que Obama podría hacer de forma unilateral mientras busca apoyos en el Congreso. “Pese al obstruccionismo republicano contra la reforma, la administración y el Congreso pueden dar una serie de pasos en las próximas semanas que haga avanzar a la nación en la dirección correcta”, dijo el director de America's Voice, Frank Sharry.
Entre otros, Sharry señaló no solo que el Departamento de Justicia presente de una vez una denuncia en los tribunales contra la controvertida ley migratoria de Arizona. Asimismo, consideró, entre otros el Congreso podría aprobar de una vez la Dream Act, la propuesta que ofrece una salida legal a los jóvenes estudiantes indocumentados en el país que tengan un buen currículum escolar. “Estos pasos apuntalarían el discurso del Presidente y convertirían su llamamiento a la acción en pasos iniciales concretos”, afirmó.