El lanzamiento de la primera parte de las memorias del presidente Jacques Chirac, el jueves, hubiese sido un gran regreso a la vida pública si no hubiera un polémico caso de corrupción en su contra. Sin embargo, el retraso de la decisión de llamarlo a juicio lo ha hecho un personaje sobresaliente que pondrá a prueba la actual reforma judicial francesa.
El pasado viernes, la jueza de instrucción Xaviere Simeoni ordenó a Chirac presentarse a juicio ante el tribunal penal por complicidad en el “abuso de confianza y uso ilícito de fondos públicos”, a pesar de que el fiscal de París, un viejo amigo de Chirac, levantó los cargos en contra del ex mandatario el 19 de septiembre por falta de evidencia.
El fiscal de París había planeado apelar la decisión, pero el miércoles decidió finalmente no llevarlo a cabo, una noche antes de la presentación de las memorias de Chirac, tituladas Cada paso debe ser una meta.
Mientras que la audiencia del juicio fue confirmada de manera definitiva para 2010, se trata de la primera ocasión en la historia de la Quinta República francesa que un ex presidente es acusado ante un tribunal penal.
En caso de ser encontrado culpable, Chirac enfrentaría hasta 10 años de prisión y una multa de aproximadamente 223 mil dólares.
En la investigación de Simeoni de 125 páginas, la jueza acusa a Chirac de la presunta creación de trabajos ficticios para sus amigos, partidarios y aliados políticos durante el tiempo que ocupó la Alcaldía de París entre 1977 y 1995.
No obstante, descartó realizar otra acusación por “falsificación pública”, la cual es un cargo criminal y podría llevar a Chirac ante el tribunal de Assize (ante un jurado), en donde se juzgan los crímenes graves.
Al igual que Chirac, dos ex directores de su entonces gabinete de la alcaldía y siete beneficiarios de los puestos ficticios también serán enviados a juicio, incluyendo a Jean de Gaulle, nieto de Charles de Gaulle, fundador de la Quinta República; Francois Debre, hermano del actual presidente del Consejo Constitucional, y Marc Blondel, ex secretario general del Sindicato de Comercio.
Chirac dijo el miércoles a la estación de radio Europe 1 que no tiene “nada de qué avergonzarse”, agregando que enfrentará al tribunal “como cualquier ciudadano con obligaciones”.
“Me explicaré de manera serena y con determinación, porque no he hecho nada malo”, anotó el presidente.