El uso de la tiza en las aulas fue disminuyendo cuando se popularizaron los tableros de marcadores, pero esta “innovación” es poca cosa cuando se ve lo que hay hoy: tableros electrónicos inteligentes conectados a un computador, a internet e, incluso, a una impresora.
En algunos centros educativos, niños de primaria usan laptops o tablets en lugar de libros de texto. Se valen de recursos audiovisuales para hacer sus presentaciones y ubican los países en una mesa touchscreen. Levantar la mano para participar en clase ya no es necesario, gracias a los pulsadores electrónicos (clickers), una especie de control en el que aprietan un botón para escoger una respuesta.
Sí, las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) están en los salones de clases, pero sus costos, la falta de infraestructuras y de acceso a internet, y el poco conocimiento tecnológico de los docentes son algunas limitaciones para que más niños y jóvenes en el mundo, en especial en los sistemas públicos, puedan educarse en un entorno acorde con el siglo XXI.

