Una cosa sobre todo parece querer evitar Nicolas Sarkozy en el caso Dominique Strauss-Kahn: dar la impresión de que se alegra de lo ocurrido. Por ello, el Presidente francés ha ordenado a todos sus ministros mantener el silencio. Los únicos comentarios emitidos por el Gobierno galo son sobre el respeto a la presunción de inocencia y a la justicia estadounidense.
Una de las principales interrogantes en la opinión pública francesa es ahora si Sarkozy puede sentirse seguro en la carrera por su reelección tras la caída de su posible rival, algo que no se puede dar por sentado. Según el semanario Le Canard Enchaîné, el Presidente no pudo evitar pese a todo una pizca de sarcasmo cuando se enteró de las acusaciones contra Strauss-Kahn, que renunció ayer a su cargo al frente del Fondo Monetario Internacional (FMI). “Cuando me encargué de que fuera jefe del FMI le advertí de que en Estados Unidos hay que tener muchísimo cuidado”, citó el rotativo a Sarkozy. El mandatario le había incluso recomendado antes maliciosamente que no entrara en un ascensor a solas con una mujer, según un libro publicado en 2010.
El Presidente, sin embargo, se enteró varias horas después del escándalo, ya que sus colaboradores querían evitarle emociones innecesarias. “Si lo hubiéramos informado inmediatamente habría dado saltos como una pulga y pasado toda la noche en vela”, contó uno de sus hombres de confianza a la revista Le Point.
Strauss-Kahn dimitió ayer de su cargo como director del FMI y ni siquiera sus seguidores más fieles cuentan con que se presente a las presidenciales de 2012.
Las últimas encuestas lo mostraban en primer lugar de las preferencias, seguido incluso no por Sarkozy, sino por Marine Le Pen, la líder del ultraderechista Frente Nacional.
Sarkozy se preparaba desde hace tiempo para hacer frente a Strauss-Kahn. “Ahora tenemos que replantearnos toda nuestra estrategia. La munición que habíamos recolectado contra DSK (Dominique Strauss-Kahn) ya no se puede usar, y nuestros argumentos ya no sirven”, representaba Le Canard Echaîné a Sarkozy durante su última reunión de gabinete.
Los argumentos contra Strauss-Kahn estaban claros: el hasta ahora director del FMI no vive desde hace tiempo en Francia y tiene por ello poco contacto con el pueblo, además de llevar una vida inadecuadamente lujosa para un socialista.
Strauss-Kahn está asegurado económicamente desde su tercer matrimonio con la millonaria presentadora de televisión Anne Sinclair. Ambos tienen al menos tres casas, en París, Washington y Marrakesh.
“A su lado soy como un pastor protestante”, se burlaba una vez Sarkozy. “Sería el rival más débil”, dijo también uno de sus asesores sobre Strauss-Kahn.