Los gigantescos saurópodos, unos dinosaurios que podían llegar a medir más de 50 metros y dominaron el planeta durante 140 millones de años, regresan ahora a Nueva York para protagonizar una ambiciosa exposición organizada por el Museo de Historia Natural.
“Esta exposición nos lleva a otro nivel: aquí tratamos a los dinosaurios como a criaturas vivas y desvelamos cómo comían, cómo respiraban y cómo se movían”, explicó a Efe el vicepresidente del museo, Michael Novacek, antes de que la muestra abra mañana sus puertas.
La gran estrella es la reproducción en tamaño real de un mamenchisaurio hembra, que, aunque no es el saurópodo más grande –ése es el argentinosaurio, descubierto en Argentina– destaca por su cuello de nueve metros, la mitad de lo que mide la criatura.
Para conocer mejor a este gigantesco animal, que ni siquiera cabe erguido en la sala de exposiciones y tiene que recibir a los visitantes con la cabeza y parte del cuello pegados al techo, uno de sus laterales reproduce la textura que tenía su piel, mientras que el otro está diseccionado para mostrar sus huesos y músculos.
Además, la maqueta pone al descubierto el sistema digestivo de este herbívoro, que, como los demás saurópodos, caminaba a cuatro patas y se calcula que tardaba en hacer la digestión hasta dos semanas, ya que tragaba la comida –media tonelada de plantas al día– sin masticar.
“Los dinosaurios más grandes del mundo”, que se podrá visitar hasta principios de 2012, desvela los descubrimientos más novedosos sobre cómo vivían.

