[ECONOMÍA CUBANA]

Semillas del destino

El Gobierno cubano empezó a distribuir tierra ociosa del Estado entre agricultores particulares a lo largo de la isla, en un esfuerzo por impulsar la producción alimentaria.

La dirigencia de Cuba está contando con las ocho vacas de Alberto Romero para que ayuden a darle un giro radical a la agobiada economía socialista de la isla. Agricultores particulares como Romero, quien pertenece a una cooperativa de 219 integrantes cerca de la ciudad costera de Holguín, por años fueron opacados debido al énfasis de Cuba sobre las enormes granjas estatales. Sin embargo, el Gobierno empezó a distribuir tierra ociosa del Estado entre agricultores particulares a lo largo de la isla en un esfuerzo por impulsar la producción alimentaria.

“El Gobierno ha puesto fe en nosotros, y nosotros le vamos a enseñar de lo que somos capaces”, dijo Romero, cuya parcela de ocho hectáreas ha estado en su familia durante 103 años.

Cuba abriga la esperanza de que los agricultores particulares labren literalmente la isla para sacarla de un déficit comercial por 11 mil millones de dólares en este año, ocasionado por los crecientes costes de importaciones alimentarias y la caída de exportaciones. Esta política marca un giro de 180 grados respecto de las ineficientes granjas que otrora ocuparon la mayor parte de la tierra agrícola de la isla.

“¡La tierra está aquí! Aquí están los cubanos. Veamos si trabajamos o no, si producimos o no!”, exclamó el presidente Raúl Castro en un mitin efectuado en Holguín, el mes pasado.

Castro convirtió el aumento de la producción alimentaria en una prioridad de seguridad nacional, notando que el área de tierra cultivada registró un desplome de 33% de 1997 a 2008. Ante una multitud en Holguín, dijo que la escasa producción agrícola de Cuba no podía ser atribuida tan solo al embargo económico de EU. “No es una cuestión de gritar, patria o muerte, abajo el imperialismo, el embargo nos hace daño. La tierra está ahí, esperando nuestro sudor”.

A pesar de ser una nación agrícola con abundante sol, tierra y lluvia, Cuba produce apenas 30% de la comida que necesita, debido a una marcada escasez de recursos y la ineficiencia de su sector de granjas estatales. Aproximadamente 250 mil pequeñas granjas familiares y mil 100 cooperativas aran tan solo una cuarta parte de la tierra, pero aun así se las ingenian para superar los resultados de las granjas estatales, produciendo casi 60% de los cultivos y ganado, con base en cifras oficiales.

“Los últimos 50 años han demostrado que los agricultores particulares son más socialistas que el Estado. Las granjas del Estado son antisocialistas. Lo único que han socializado es la producción de pérdidas”, dijo Óscar Espinosa Chepe, ex asesor económico del Estado que hoy es un franco detractor del Gobierno.

Desde que empezó la redistribución de tierra el año pasado, Cuba dice que 110 mil personas han presentado solicitudes y que cerca del 80% fueron concedidas, totalizando 687 mil hectáreas. El nuevo programa se ha tardado en arrancar, porque tres devastadores huracanes borraron el año pasado vastos tramos de productiva tierra agrícola.


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