Hubo una vez un señor filósofo que dijo que el hombre es lo que come. Por supuesto en esos tiempos el movimiento feminista no existía, lo que le permitió decirlo con toda tranquilidad, porque si fuese en esta época de lenguaje políticamente correcto hubiese tenido que agregarle y la mujer y poner el verbo en plural. No es lo que come, son lo que comen.
Los filósofos tienen el privilegio de que sus ideas han sido y son el fundamento del pensamiento del curso de la historia. Pero como historia al fin, vienen otros, dicen otras cosas y con apariencias de sabios, de divinos o sencillamente de tener la sartén por el mango, imponen, mandan, ordenan, regulan y determinan.
En Afganistán la etnia hazara de religión musulmana chií, representa la quinta parte de la población y habita la región de Hazarajat, en la que se encontraban las estatuas de Buda talladas en piedra bombardeadas por los talibanes en 2001 por considerarlas no islámicas. Eran una herejía. Las facciones asiáticas de los hazara se deben a su mezcla de siglos atrás con los mongoles.
Para esta etnia, una nueva ley les permite a los varones dejar sin alimentos a las esposas si estas les niegan el derecho a la satisfacción sexual (el tamkeen). En pocas palabras, si no hay sexo, no hay comida.
Dice el mulá Zada, líder espiritual de una mezquita hazara, que el Corán regula la obediencia de la mujer en el tamkeen y establece sus reglas. Lo primero es dejar de hablarle (¡otra vez la boca!), después, separación de camas, tercero darle un aviso (no se deja claro cuál es el aviso) y en última instancia, los golpes. Ley de Alá y su profeta Mahoma.
En otras etnias, de las que no se arropan, al contrario, se desarropan, de esas que se dicen ser occidentales, suelen decir que el amor (para no decir sexo) entra por la cocina o por la boca y a veces no se sabe de cuál, porque Nancy Pelosi en su discurso de inauguración como speaker de la Cámara de Representantes del Congreso de Estados Unidos le dio las gracias a su esposo Paul, a sus cinco hijos y a sus seis nietos por haberle dado su amor, apoyo y confianza para pasar de la cocina al poder.
O sea, que la cocina le proporcionó el amor de Paul, el sexo a Paul (los cinco hijos parecerían confirmarlo) y también la cocina le proporcionó utilizar la boca para convertirse en speaker (en español es el que habla).
Pero como el curso de la historia sigue, dicen que en la actualidad del lado de los “desarropaos” y sin necesidad de ley la tarjeta de crédito se convierte en el castigo. Si no hay sexo, no hay tarjeta.
¿Cómo fue que dijo el filósofo?