Nueve años después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, al parecer sigue existiendo un flujo ilimitado de dinero que llega a grupos terroristas desde las organizaciones de caridad, de la iniciativa privada y contribuyentes, en Arabia Saudita, Kuwait y Qatar. Con base en cables confidenciales del Departamento de Estado que fueron divulgados por WikiLeaks, gobiernos en los tres países, cercanos aliados de Estados Unidos, no hacen lo suficiente por cerrar ese flujo de dinero.
En un cable de 2009 dirigido a diplomáticos estadounidenses en la región, la secretaria de Estado Hillary Clinton advierte que los donadores en Arabia Saudita constituyen la fuente más considerable de financiamiento para los grupos de terroristas suníes en todo el mundo.
El cable también decía que si bien el Gobierno saudita ha aplicado importantes medidas enfocadas a penalizar el financiamiento terrorista y restringir el movimiento de dinero en el extranjero, aún se hace de la vista gorda cuando se trata de ciertas organizaciones favorecidas. Se cree que los eventos para recabar fondos en peregrinajes a la Meca producen millones de dólares anualmente para los extremistas.
En el cable se deja entrever un problema, incluso, más serio en Kuwait en donde las organizaciones de caridad islámicas carecen mayormente de normatividad. Los tres estados del Golfo Pérsico tampoco están haciendo suficiente por detener crímenes, incluido el narcotráfico y secuestro, por los cuales después se cobran pagos de rescate, que generan ingresos para los terroristas.
Después del 11 de septiembre, Arabia Saudita se hizo de la vista gorda ante la amenaza terrorista, aun cuando Osama bin Laden y 15 de los 19 atacantes que secuestraron aeronaves habían nacido en suelo saudita.
Los esfuerzos de Al Qaeda en años recientes por asesinar a integrantes de la familia real de Arabia Saudita ha tenido un impacto.
Los sauditas comparten cada vez más datos de inteligencia con Washington y en octubre suministraron la información que le ayudó a Estados Unidos a encontrar bombas que estaban siendo enviadas a Estados Unidos en aviones.
De cualquier forma, el reino necesita hacer más, incluida una reforma de un sistema educativo y político en el cual el extremismo con demasiada frecuencia es fomentado en mezquitas y escuelas. Al parecer ha sido incluso más difícil trabajar con Qatar y Kuwait. En el mismo cable, Clinton describió a Qatar como “el peor en la región” en lo tocante a contraterrorismo, y a Kuwait “como un punto clave de paso” para dinero del terrorismo.