[ACUERDO]

Soplos y vientos

Desde abril de 2003, Estados Unidos y Colombia tienen un acuerdo para detectar y prohibir el paso de aeronaves utilizadas por el narcotráfico. El programa, conocido con el nombre de Denegación de Puerto Aéreo (ABD en inglés), ha sido prolongado por el presidente Obama. En el comunicado dado a conocer a los medios se explica que el programa fue implementado para detectar aeronaves civiles sospechosas razonablemente de traficar con drogas. También en su texto, el comunicado argumenta que el programa puede continuar porque “no se conocen casos en los cuales no se utilizó fuerza letal contra aviones civiles inocentes, ni tampoco se supo de muertes”.

Evidentemente que el lenguaje del texto está a la moda. Se podría calificar como políticamente correcto. La prolongación de este acuerdo se realiza en medio del anuncio del otro acuerdo militar para permitir a los militares estadounidenses el uso de siete bases militares de Colombia.

El anuncio de este acuerdo militar ha ocasionado un avispero en Iberoamérica liderado por el teniente coronel de Venezuela con pronósticos de vientos de guerra en la región.

Mientras tanto, el portavoz del Departamento de Estado, Philip Crowley, aclaró que EU afina con Colombia los detalles de ese acuerdo militar y aseveró que es un asunto estrictamente bilateral que le permitirá una cooperación conjunta en el terreno de la seguridad colombiana.

¿Querrá decir el portavoz del Departamento de Estado que Colombia tiene el derecho soberano a suscribir acuerdos estrictamente bilaterales?

Frank Mora, subsecretario adjunto de Defensa de EU para el Hemisferio Occidental, fue más específico al afirmar que EU tendrá más acceso pero no más tropas, y reafirmó que es un acuerdo bilateral con colombianos y que no es un intento de fortalecerlos en contra de otro país en la región.

Una misión integrada por los expertos de los ministerios colombianos de Relaciones Exteriores, Defensa e Interior y Justicia son los encargados de discutir el acuerdo en Washington.

Al fin de la semana, un comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores colombiano dio a conocer el cierre de la negociación que le permitirá el uso de siete bases militares a los estadounidenses para realizar operaciones contra el narcotráfico y el terrorismo. El texto se revisará en los términos técnicos para proceder a la firma.

Parecería ser que la respuesta al avispero viene de a dos. Por un lado la prolongación del ABD y por el otro el uso de las bases militares. Mientras Álvaro Uribe y Rafael Correa dan soplos de diálogo (es que las computadoras pueden ser peligrosas), el teniente coronel se irá a Rusia en viaje de compra de armamentos y de firma de acuerdos “para garantizar la seguridad venezolana” porque Venezuela es el primer blanco del Imperio y le tiene el ojo puesto desde hace tiempo al país y sus recursos.

Por casualidad, ¿no es precisamente el Imperio el que compra la mayor parte de esos recursos?


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