El dictador soviético Josef Stalin, responsable de la muerte de millones de personas, obtuvo el tercer lugar en la elección del mayor héroe en la historia rusa. Mientras los comunistas y neoestalinistas celebraban el lunes pasado, el resultado puso los pelos de punta a historiadores y comentaristas.
Seis meses duró el controvertido programa del canal estatal Rossiya. Durante largo tiempo, Stalin encabezó las votaciones por internet y teléfono.
Sin embargo, en la final venció el príncipe Alexander Nevski, un héroe del medioevo venerado como un santo. ¿Qué pensarán ahora la canciller alemana Angela Merkel, el presidente francés Nicolas Sarkozy y otros “socios estratégicos” de Rusia?, se preguntó el comentarista Maxim Yussin en el diario Isvestiya.
Agregó que el éxito de Stalin es “la mejor carta” de los enemigos de Rusia y que el asesino múltiple es un símbolo del terror estatal contra el propio pueblo.
Ni el poeta de fama mundial Alexander Pushkin ni los numerosos zares pudieron imponerse, lamentó Nesavissimaya Gazeta.
Con un “Stalin de bronce”, Rusia jamás demostrará al mundo que ha cambiado, criticó Yussin.
El debate sobre el éxito de Stalin en la “Elección Histórica 2008” también siguió en los foros de internet.
Muchos usuarios opinaron que la victoria de Nevski fue arreglada por las altas esferas para sacar a Stalin de la punta y evitar una vergüenza a Rusia. Agregaron que la prueba de ello fue el segundo lugar del apenas conocido Piotr Stolypin, un reformista y primer ministro de la era zarista.
Según el portal de internet www.nameofrussia.ru, en la final se entregaron 4.5 millones de votos. Según los medios, en total votaron desde mayo unas 50 millones de personas en el proyecto “El nombre de Rusia”. Al principio había 500 candidatos, en la ronda final solo 12.
Una y otra vez hubo acusaciones de fraude e informes de la intervención de hackers en la votación. Muchos se preguntaron cómo los outsiders Nevski y Stolypin lograron llegar a la punta desde los últimos lugares.
El canal Rossiya lo atribuyó especialmente a los convincentes argumentos de sus defensores en el programa semanal.
Después de todo, un jurado televisivo relegó a Stalin y al líder revolucionario Lenin a los puestos 11 y 12. Sin embargo, en la final Stalin solo estuvo 5 mil 504 votos detrás de Nevski (524 mil 575 preferencias).
