Hoy, como siempre en el pasado, la agricultura no estaba sólo dedicada a producir alimentos, ya que muchas veces se ha dedicado a producir materia prima textil para obtener prendas de vestir para los humanos.
Las prendas de vestir se confeccionaban en un principio de las pieles curtidas (cuero) y de la lana de las ovejas. Esta última desde la isla de Creta, donde ya existían más de 100 mil de estos bellos, apacibles y más que útiles animales.
A partir del siglo XIII, en Europa, la lana se desenredaba con un par de cepillos con púas de alambre y luego se peinaba. Italia fue el país en el que por primera vez aparecieron esas importantes innovaciones.
Después Flandes (Bélgica), Inglaterra, Toscana (Italia) y Castilla (España) también dependieron de la lana que hicieron la fuente de sus riquezas.
Por constituir una de las industrias más antiguas, la lana fue objeto de más reglamentación que otras cosas. Sin embargo, no tardaron en conseguir familia como los Medisis, los Frescobaldi y los Bardis, quienes quizás se pueden considerar como los primeros millonarios existentes.
Y volviendo a las fuentes animales tenemos que citar ahora a España, en donde los árabes habían llevado las ovejas llamada merinas con un tipo de lana muy exclusiva.
Para 1400, España exportaba lana a toda Europa pero no había allí industrias textiles. El rey Fernando I trató de introducirla sin obtener resultados.
Casi tan importante como la lana, lo fue en su tiempo la seda, producida por ciertos gusanos. El lino y el algodón fueron dos fibras textiles de gran utilidad también.
El algodón era originario de Birmania y de Pakistán, Egipto y las Indias Occidentales. Ya desde los primeros tiempos a la gente le ha gustado utilizar, de ser posible, prendas de colores.
Y es que el color azul significaba fidelidad y el verde pasión amorosa; el amarillo, animosidad, enemistad y ojeriza; el gris y el marrón eran símbolo de tristeza; el blanco y el rojo significaban alegría.
De aquí la importancia de los tintes, uno de los más complicados y primitivos procesos químicos ya desde los tiempos del antiguo Egipto.
Después se supo que los tejidos adquirían los colores en forma más intensa y permanente, si se les trataba con ciertas sales conocidas como alumbre. Esta se obtenía en regiones volcánicas del Oriente Medio y en el siglo XIII en la península Arábiga (Yemen).
Los tintes tenían origen, para aquel entonces, vegetal o animal. El amarillo se sacaba del azafrán, el negro de la mezcla a base de maíz y el púrpura de un crustáceo de las costas de Siria.
La manufactura de tejidos fue la industria más importante de la era de la agricultura. Como de costumbre también hemos pensado que estas historias pueden ser de interés para ustedes y nosotros.
