Las sospechas de eventuales maniobras irregulares durante las elecciones parlamentarias del 28 de junio en Argentina pusieron en alerta tanto a partidos de la oposición como a organizaciones no gubernamentales, que desplegaron una batería de medidas para evitar un fraude.
Mesas de votación superpobladas por fiscales partidarios y la circulación de millones de papeletas de votación podrían configurar uno de los escenarios posibles el próximo domingo, junto con intensas campañas de difusión para “cuidar el voto” y ejercer los derechos y responsabilidades como ciudadano.
Las denuncias sobre los robos de boletas de votación de los cuartos oscuros durante las elecciones presidenciales de 2007 están frescas en la memoria de los opositores e incluso llegaron hasta la OEA.
Los recursos pueden ser múltiples, desde el uso de documentos falsos, clonados o de muertos que no fueron dados de baja en el padrón electoral, hasta el reemplazo de autoridades de mesas de votación que no asistieron al acto por personas con intereses partidarios, pasando por todo tipo de maniobras que asombrarían a más de uno.
El “momento crítico será a la noche, durante el conteo de votos”, alertó el candidato de Unión-Pro por Buenos Aires Francisco De Narváez.
Para evitar problemas, su agrupación decidió imprimir cien millones de boletas de votación –cuando en todo el país fueron convocados a las urnas 27.7 millones de ciudadanos– y reunió más de 30 mil fiscales partidarios para observar el proceso en cada una de las mesas de votación de la provincia.
En igual sentido se movió el Acuerdo Cívico y Social (ACyS), integrado por la Coalición Cívica y la Unión Cívica Radical (UCR), sumando adeptos para fiscalizar la votación, incluso con llamados casa por casa para hallar colaboradores.
La líder de la Coalición Cívica y candidata a diputada por la capital federal, Elisa Carrió, alertó de una “campaña psicológica” desde el Gobierno en el día de los comicios.
Los oficialistas “van a decir a las 18:00 –al cierre de las urnas– que ganaron para que nuestros fiscales se desmoralicen y se vayan temprano, se produzcan irregularidades y cambien el contenido de las urnas. Por eso, les pido a los fiscales que se queden hasta las 02:00 o las 03:00 de la mañana”, urgió Carrió.