Es indudable, que las terapias alternativas han ganado amplio terreno como auxiliar de las prácticas médicas tradicionales. Esto forma parte de una corriente que involucra no solo el área física, sino también la espiritual como un todo inseparable.
Las personas que practican esta forma de vida buscaron trasladar a sus mascotas los beneficios de productos y disciplinas no invasivas, para el beneficio de sus queridos animales.
La homeopatía para perros, gatos, caballos, etc., utiliza los mismos principios que la aplicada en humanos. Ha sido la líder absoluta por mucho tiempo, con muy buenos resultados, sobre todo en lo referente a problemas de piel, digestivos, reproductivos, sin sufrir efectos colaterales o de toxicidad alguna.
La milenaria técnica china de la acupuntura también se practica en animales de manera exitosa.
Las delgadas agujas funcionan en puntos específicos de los paralelos y meridianos del mapa corporal, recomponiendo el flujo energético.
La digitopuntura actúa de la misma forma, pero en lugar de hacerlo con agujas, se utiliza la presión de los dedos.
Los mejores resultados de estas prácticas se han obtenido en problemas musculares, esqueléticos, parálisis y trastornos reproductivos, entre otros.
Y si de energía hablamos, una de las últimas corrientes incorporadas fue el Reiki. Utilizando la energía universal como herramienta, el terapeuta la canaliza con la imposición de manos sobre los centros llamados chakras. Con un previo testeo funcional por métodos diversos, se procede a alinear los chakras que lo necesitan, restaurando el flujo vital, ya que se considera que el desequilibrio de algunos de estos puntos a los cuales se les adjudica diferentes órganos, produce problemas físicos o trastornos de carácter.
Es importante destacar que a diferencia de las personas, en los animales no existe el efecto placebo o de sugestión psicológica, de esta forma los resultados obtenidos son sin duda producto de las técnicas utilizadas.
