Había una vez un mundo en el que la felicidad del hombre provenía de la divinidad. A su muerte, el premio a su buena conducta terrenal consistía en la felicidad eterna en el paraíso celestial. El castigo, a la eternidad del infierno mujeres incluidas, por si acaso el lenguaje no es políticamente correcto.
Pero resulta que por el 1700 llegaron unos señores pensadores y empezaron a decir que no, que la razón del hombre era capaz de construir un mundo terrenal, que era posible explicar el mundo eliminando las relaciones divinas como fuente del conocimiento y también era posible la búsqueda terrenal del bienestar y de la felicidad. A eso se le llama la Ilustración o el Siglo de las Luces. Esas ideas y pensamiento cambiarían una parte del mundo y comienza a predominar en todas las áreas de la convivencia humana.
En la Declaración de Independencia de EU en 1776 se estableció como derecho inalienable the pursuit of happiness (la búsqueda de la felicidad). Por supuesto habría que decir que aún quedan las sociedades en donde lo divino es el centro de la vida terrenal. No han llegado a las luces todavía. Por eso le llaman oscurantismo.
En la actualidad parecería que es el tiempo de las emociones. Y también llegan unos señores pensadores a proponer la transformación del presente. Estas ideas y pensamientos comienzan a influir en la convivencia humana a través de las políticas públicas de los gobiernos y del manejo de los recursos humanos en las empresas. Surge la inteligencia emocional y el couching para tomar en cuenta las emociones de los empleados y lograr una mayor productividad empresarial. En Suecia se le permiten días de asueto a los empleados para la cura del mal de amores.
En la reciente campaña electoral en EU, el discurso del candidato ganador y hoy Presidente, se concretó en la promesa de la transformación del presente implicado en su eslogan de campaña: change. ¿Cuál?
Por el lado de las políticas públicas, un buen ejemplo es la Conserjería de Igualdad de la Mujer de la Junta de Andalucía. La Conserjería, de la igualdad, que no se olvide, ha dado a conocer un manual de instrucción en el que guía a las mujeres para aprender a masturbarse. Dice el manual que la masturbación ha estado siempre cargada de mentiras o leyendas, que no tiene ningún problema y que no vuelve loca a la que lo practica. ¿Y qué será lo que vuelve loca a las mujeres? Pero como se trata de un manual de la Conserjería de Igualdad también dedica su mensaje a la “subordinación tradicional” de la mujer al varón y señala que desde siempre “hemos dejado que el hombre descubriese que lo que nos gustaba era que nos acariciasen”. También recomienda las vías para incentivar o estimular el deseo. Y para eso ¡nada mejor que un libro erótico! Que no, que las revistas y películas pornográficas, esas no, que esas pueden dar una visión limitada de lo que es la experiencia sexual.
Recientemente el presidente dominicano Leonel Fernández ha advertido que el mundo está ante una crisis de civilización como la antesala de un proceso de destrucción creativa para generar la transformación radical que el mundo reclama.