Un indigente es un ser humano y merece respeto, pero esa misma sociedad que se conduele es la que le da la espalda. ¿Dónde está la moral ahí?
Y así arrancamos, describiendo una sociedad que exige, pero al mismo tiempo se hace de la vista gorda frente a sus responsabilidades y expía culpas con el gobierno.
Pedimos así que se cumpla con el aseo, pero lanzamos colchones al río o basura desde el carro, y mientras el hijo ve esta conducta, nos preguntamos por qué este país no avanza.
Periodistas ridiculizan a un colectivo por mostrar su opinión política. ¿Esa es la labor de un periodista? Mostrar cierta parcialidad y sutilmente imponer una opinión al público, no es ético.
Lo curioso es que los mismos que hablan de diálogo y debate solo hacen monólogos que, intencional o accidentalmente, inyectan una idea en la psique del pueblo. Sin intercambio de ideas entre las partes no habrá un análisis y sano juicio del espectador.
Al Seguro Social le roban millones, pero mientras se entretenía a la gente con él: si habrá o no cierres de calles; el asegurado, la salud y el pueblo en general recibía un golpe más para la colección.
La educación es fundamental para el desarrollo de un país, pero cada año, antes de los primeros días de clases incluso a mitad de año, abundan los reportajes de escuelas ranchos o al borde del colapso. Por eso es que no avanzamos.
La delincuencia, que es tema diario, pareciera ser de generación espontánea y nada tiene que ver la actual situación de la educación; o con la corrupción que cuando roba millones te roban un puente, un camino, las medicinas, la cultura y el conocimiento, etc.
Que siempre mandan los mismos, será por miedo a cambiarlos y que luego quedamos igual a un país del sur; por eso, mejor que siga la plutocracia.
Ser crítico te hace acreedor inmediatamente al título de ñangara, aunque no lo seas. El discurso trasnochado de quienes añoran la cacería de brujas lo que hace es eliminar cualquier intento creativo, alternativo; que sugiera mayor equidad y mano dura contra la corrupción.
Será que la corrupción se esconde en los mismos que dicen hacer cumplir la ley, y es por eso que vemos una justicia selectiva.
Cada vez vemos más debilitada nuestra democracia, que en ocasiones opera bajo chantaje para ciertos intereses, perdiendo así su contenido y razón de ser.
Todavía la pregunta hacia dónde queremos ir sigue vigente. Toma apuntes, que está en nuestras manos.
El autor es estadístico