Hubo muchos adioses en la Cumbre de América Latina y el Caribe de México. El tono de despedida lo pusieron, cada uno a su estilo, los presidentes salientes Michelle Bachelet de Chile, Oscar Arias de Costa Rica, Tabaré Vázquez de Uruguay y, a medias, el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva.
Durante un largo rato, los jefes de Estado y de Gobierno de la región aplaudieron de pie a Bachelet cuando recibió, de manos del presidente de México, Felipe Calderón, la secretaría pro témpore del Grupo de Río, que tendrá Chile por los próximos dos años. Bachelet se va el 11 de marzo y aprovechó la cumbre para presentar a su sucesor, Sebastián Piñera.
Arias dedicó su despedida a pronunciar un discurso, crudo y realista, sobre los retos y amenazas para la región. Denunció el riesgo del “populismo y las demagogias” y expresó su deseo de que los pueblos de la región sepan elegir gobernantes a quienes “no les quede grande la camisa democrática”. “La esperanza nunca es un error”, dijo, y confió en que “llegará un día en que la democracia, el desarrollo y la paz llenarán las alforjas de la región”. Y a pocos meses de traspasar el poder el 8 de mayo a Laura Chinchilla, Arias dijo adiós con la frase: “Quiero que sepan que en Oscar Arias tendrán siempre un amigo de verdad”.
Vázquez, que traspasará el poder el 1 de marzo a José Mujica, no figuró entre los gobernantes que hablaron en la sesión de clausura, pero el lunes se despidió, haciendo un llamado a la unidad latinoamericana y dijo que se va “sin nostalgias”.
Quizás porque se quedó con la espinilla con el discurso de Arias, Lula, que se caracteriza por su actitud relajada, llamó a sus colegas a ser optimistas. “No existe razón alguna para que seamos pesimistas”, dijo el mandatario brasileño, que dejará el poder el 1 de enero de 2011 y ya no estará como gobernante en la próxima cumbre, que se hará en julio de ese año en Venezuela, aunque sí coincidirá con otros mandatarios en otros encuentros.
El presidente anfitrión, Felipe Calderón, dijo que es probable que todavía lo vean en alguna otra reunión o citas de las que se convocan de manera extraordinaria si existe algún problema en la región. “La paradoja es esta: seguramente veremos a Lula si las cosas no van bien, y entonces nos vamos a tener que reunir y quizás (esta) no sea su última reunión, pero, si las cosas van bien, entonces no lo veremos más en el marco de estas cumbres” regionales, manifestó. Calderón dijo que es “muy claro que Lula es un líder indiscutible”, que le da “un enorme equilibrio y fuerza a América Latina y el Caribe”.