La semana pasada mientras veía las exequias del ex presidente argentino escuché que alguien preguntaba: ¿Por qué hay tanta gente que va a darle su adiós a ese señor? En ese momento, un grupo de miembros del sindicato de gastronómicos, vestidos con sus uniformes de meseros, saludaban a la viuda; y uno de ellos, un hombre mayor, solo alcanzaba a llorar.
Entrevistados han reconocido cómo gracias a la gestión del presidente Kirchner sus madres o suegras pudieron acceder a la jubilación por su trabajo como amas de casa. Hubo en su administración un compromiso efectivo con el combate a la pobreza y la exclusión social a través del trabajo.
Más allá de los debates respecto de su estilo de hacer política está la contundencia de que al llegar al poder sabía que se encontraría con una Argentina sumida en la más profunda de sus crisis y al entregar el poder, a su esposa, había logrado iniciar la recuperación económica, con un sentido inclusivo, que se mantuvo hasta la crisis de 2008 y que –este año – ha comenzado una vigorosa recuperación.
En su discurso de toma de posesión, el presidente Kirchner destacó la centralidad del trabajo en su proyecto: “Reinstalar la movilidad social ascendente que caracterizó a la República Argentina requiere comprender que los problemas de la pobreza no se solucionan desde las políticas sociales sino desde las políticas económicas. (…) Aldrama de la desaparición del trabajo y el esfuerzo como el gran articulador social, se sumó el derrumbe de la educación argentina. (…) Una sociedad dedicada a la producción y proveedora de empleos dignos para todos resultará un indispensable apoyo para el combate contra el delito. (…) El objetivo básico de la política económica será el de asegurar un crecimiento estable, que permita una expansión de la actividad y del empleo constante (…)”.
En octubre de su primer año de gobierno, la Presidencia de la Nación Argentina publicó Objetivos de Desarrollo del Milenio, donde incluyó un nuevo objetivo: Promover el Trabajo Decente, que se articula en 3 metas: reducir en el año 2015 el desempleo a una tasa inferior al 10%; incrementar la cobertura de protección social a dos terceras partes de la población para el año 2015; y erradicar el trabajo infantil.
Al año siguiente, ante la Cumbre mundial contra el hambre y la pobreza, señaló: “Cuando hay hambre no hay familia, ni escuela, ni hospital. Solo cuando hay trabajo decente el desarrollo humano y material son posibles”. Para ese momento, su gobierno había propuesto como lema de la IV Cumbre de las Américas (Mar del Plata, 2005): Crear trabajo para enfrentar la pobreza y fortalecer la gobernabilidad democrática.
Si bien recién este año asumió como secretario general de Unasur, ya en dicha cumbre demostró su liderazgo internacional. Al hablar de la Declaración de Mar de Plata, señaló: “Si tuviéramos que resumir las implicancias directas del acuerdo al que hemos llegado, diría que en adelante, cada decisión que tomemos al interior de nuestros países y con terceros tendrá que tomarse teniendo en cuenta su influencia en la creación de trabajo decente”. La centralidad del trabajo para la democracia quedó relevada.
En su gestión lo acompañó, al frente del Ministerio de Trabajo, Carlos Tomada, quien se desempeña en el mismo cargo en la administración de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.