Los líderes de la Unasur protagonizaron un debate inédito en la cumbre celebrada a los pies de los Andes en Bariloche, en la que evitaron una ruptura por el disenso con el acuerdo militar entre Colombia y Estados Unidos y buscaron mecanismos para garantizar la seguridad y la confianza.
La Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur) reafirmó su objetivo de ser una región de paz, pero sus integrantes dejaron hoy en claro que no están seguros de lograrlo con la presencia de tropas estadounidenses en al menos siete bases colombianas.
Correa advirtió que el acuerdo militar “afecta la estabilidad de la región y constituye un grave peligro para la paz de América Latina”. “Nuestra soberanía no está en venta ni se alquila so pretexto de alguna cooperación en la lucha contra el terrorismo o contra el narcotráfico”, afirmó por su parte el mandatario de Bolivia, Evo Morales.
Colombia se retiró de Bariloche, sin embargo, sin una condena explícita a su acuerdo ni la obligación de brindar “garantías jurídicas” como reclamó el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva. Las bases que usarán las Fuerzas Armadas estadounidenses tienen una localización estratégica, que les permitiría, según advirtió el presidente venezolano, Hugo Chávez, que un avión C-17 pueda partir desde la base de Palenquero y llegar a todo el subcontinente sin necesidad de ser reabastecido de combustible. Además están cerca de la Amazonia y de zonas ricas en reservas de petróleo y recursos naturales.
El mandatario colombiano, Álvaro Uribe, quien no había asistido a la cumbre de Unasur en Quito el 10 de agosto pasado, defendió su política de seguridad y enfrentó las críticas de sus pares, que, sin embargo, no lograron modificar su decisión de no renunciar al acuerdo con EU. Y quedó expuesto sobre la mesa de debate que el acuerdo formaría parte de una estrategia militar de Estados Unidos hacia la región sudamericana, por lo que se convocó al Consejo de Defensa de Unasur para que analice el texto sobre Estrategia suramericana. Libro Blanco, Comando de Movilidad Aérea, que según reveló el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, fue publicado a principios de año por Estados Unidos.
De eso dependería la convocatoria a una reunión con el presidente estadounidense, Barack Obama, para debatir la estrategia política y militar de Washington. Más allá de las diferencias, Correa de todas formas destacó el nivel de debate. “Fue un gran paso adelante. Nunca ha habido una discusión tan franca sobre la presencia de militares extranjeros en la región”, aseguró. “Se discutió desde la concepción que cada uno tiene de lo que es la soberanía nacional, los intereses de la región y de la historia reciente y no tan reciente de cada país”, resumió la presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner. Lula se mostró, en cambio, enojado porque la televisación en directo de las más de siete horas de debate no permitió analizar “las cuestiones de fondo”. “En la política la palabra tiene un valor excepcional”, dijo, al pedir un cambio de comportamiento: “Debemos decidir si queremos crear un ambiente de paz o un ambiente de guerra”.