Eric Holder, fiscal general de Estados Unidos, anunció la decisión de procesar en la Corte Federal Criminal de Nueva York a Khalid Sheikh Mohammed, el ideólogo de los atentados de septiembre 11 junto a cuatro de sus co-conspiradores.
En su comunicación a los ciudadanos estadounidenses y al mundo, Holder justificó su decisión en la confianza de las habilidades de las cortes norteamericanas para proveer a los acusados de un juicio justo como lo ha demostrado el sistema judicial durante 200 años ante un jurado imparcial bajo reglas, normas y procedimientos.
Asegura Holder que instruirá a los procuradores para lograr la pena de muerte a cada uno de estos alegados conspiradores.
En una conferencia de prensa en China, Barack Obama señaló que Khalid sería “condenado” y que la sentencia de pena de muerte se aplica en su caso. Veredicto y sentencia. Un periodista de la NBC le comenta al presidente Obama que esas declaraciones se interpretarían como una interferencia en el proceso judicial. Obama le responde que no fue su intención. ¿Y no se supone que de acuerdo al sistema de los 200 años un juicio imparcial y justo presupone inocencia?
Sin embargo, en tiempos en que Barack Obama era el senador por Illinois, durante un debate en el Congreso para la aprobación de un cambio en una ley que autoriza juicios militares por violación a la ley de la guerra, el senador Obama decía en defensa de esa ley, que con esa ley Khalid tendría un juicio en un tribunal militar porque el feeling es que es culpable de un crimen de guerra y hacer otra cosa podría violar algún enunciado de la Convención de Ginebra.
El feeling. ¿Cómo se traduce eso? ¿Opinión? ¿Sentimiento? ¿Veredicto? ¿Y dónde están los jurados? ¿En Nueva York?
¿Dónde está ese jurado que se supone no conoce de los atentados o que no tienen una opinión o feeling de los acontecimientos? ¿No se supone que el feeling perjudica la imparcialidad del juicio?
¿Por qué mientras ejercía las funciones de senador por el estado de Illinois Barack Obama apostaba por un juicio en un tribunal militar por un crimen de guerra y por qué como presidente el juicio pasa a un tribunal federal civil de la ciudad de Nueva York? ¿Es que los atentados de septiembre 11 han dejado de ser un crimen de guerra para convertirse en un crimen civil?
Hace unos días un articulista de un periódico español citaba la frase del filósofo Ludwing Wittgenstein al decir que “los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo”. Parecería que los límites del mundo de la nueva administración del Estado, son los límites de su lenguaje.
En marzo de 2009, el Departamento de Defensa de Estados Unidos cambió oficialmente el nombre de Global War on Terror (Guerra global contra el terror) a overseas contingency operations, que significa algo así como operaciones de contingencia en el exterior. O sea, que los atentados del 11 de septiembre se corresponden con el nuevo lenguaje políticamente correcto de la nueva administración.