En Viena, Austria, se reunirán entre el 4 y 12 de junio próximo aquellos países que siguen el programa de la Organización del Tratado de Prohibición Completa de Ensayos Nucleares (CTBTO por sus siglas en inglés).
En el encuentro se discutirá el seguimiento de los países en los procedimientos que permitan acabar con los ensayos nucleares porque “contaminan el planeta con radiactividad”, según el doctor Bernardo Fernández, director del Laboratorio de la Estación de Radionucleidos, un programa financiado por la Organización de Naciones Unidas (ONU), y que funciona en la Universidad de Panamá.
Fernández nos representará en esa asamblea porque el laboratorio que dirige cuenta con la Estación RN50, una de las 80 que forman la red mundial para detectar partículas radiactivas en el aire, y una de las 40 estaciones en el planeta que perciben gases radiactivos.
La RN50 es la única en Centroamérica.
El tratado internacional surge con el fin de acabar con los ensayos nucleares, un objetivo que se planteó desde hace ya 35 años en Ginebra, y que logró mayor número de ratificaciones de los países entre 1998 y 2000.
Para que la vigilancia no violentara la soberanía de los países se recurrió a cuatro sistemas de estaciones: las de sismología, que señalan las explosiones en tierra; hidroacústicas, que detectan la señal en el mar; las de infrasonido, que detectan explosiones en el aire y la cuarta tecnología permite detectar la radiactividad, dijo el experto en física nuclear.
La red se diseñó por especialistas que determinaron el tipo de estación de vigilancia que se establecería en cada país. A Panamá le tocó la estación de radionucleidos, que detecta radiactividad en partículas suspendidas en el aire y en gases.
Panamá podrá acceder a las otras tecnologías, pero para ello debe cumplir con otra etapa que es crear un centro nacional de datos donde se maneje toda la información que proporcionen las estaciones.
El centro aportaría al desarrollo del país de acuerdo al nivel de datos de que se trate, y sería un garante de control de los dineros que se invierten en este asunto, aseveró el especialista.
¿Por qué se instala esta estación en Panamá?
Panamá no es un país nuclear, no se usa la energía nuclear más que para medicina, y un poco en la industria. No se usa para producir electricidad ni como arma, pero es emisor de un tratado de neutralidad por el Canal de Panamá.
¿Desde cuando funciona la estación en Panamá?
La estación se instaló en 2003, pero obtuvo su certificación internacional desde 2005. Cada seis meses nuestras muestras son enviadas a uno de los 16 laboratorios especializados para confirmar que los datos que manejamos son los correctos.
¿Cómo funciona?
Trabajamos para el tratado, pero al mismo tiempo servimos de estación de referencia para la contaminación ambiental por partículas en el aire.
Usamos un método de pesaje de las partículas... Tenemos una súper aspiradora que recoge gran cantidad de aire.
¿Qué área de alcance tiene el equipo?
Depende de los vientos y la temperatura, pero podemos ver cosas que vienen hasta de Japón. Lo vimos con lo que ocurrió el 11 de marzo. La red permitió que recibiéramos información de ese país, que a 250 km detectaron 23 mil microbequerel por metro cúbico de unidades de radiactividad; la segunda estación que detectó fue el 14 de marzo en Rusia con 460 microbequerel. Dos días después la de Sacramento, en California registró 2 mil 227 unidades.
La nube radiactiva que salía de Fukushima llegó a Panamá el 24 de marzo, se detectó un nivel bastante bajo de radiactividad que subió hasta entre 15 y 30 microbequerel, niveles de radiación que no son daniños para la salud, pero lo supimos. La detección de trazas de sustancias como yodo y cesio acá se mantuvo hasta el 17 de abril.
¿Cuánto cuesta instalar y mantener una estación como esta?
La CTBTO ha invertido mil millones de dólares... En el caso de Panamá la remodelación para adecuar la infraestructura tuvo un costo de 200 mil dólares y el equipo cerca de 800 mil dólares.
Tenemos un prototipo de gases que es el octavo a nivel mundial y que está siendo evaluado en un medio tropical húmedo. Su patente es del Centro Francés de Energía Atómica. Además utilizamos 80 mil dólares por año para funcionar.
La Secretaría Técnica Profesional de la organización ya ha dado los primeros pasos con el programa ‘Europa se une en la acción cuarta’, financiado por la comunidad europea que incluye cursos, talleres, entrenamiento y equipo básico para el desarrollo de los centros nacionales de datos para los países. Ya el programa se llevó a África y ahora mira hacia América Latina.

