José Luis Rodríguez Zapatero afronta tiempos difíciles en España, tras los comicios regionales en Galicia y el País Vasco. Acostumbrado a ganar desde que asumió la secretaría general del Partido Socialista (PSOE) hace casi nueve años, el jefe de Gobierno español sufrió el domingo en tierras gallegas su primera gran derrota electoral a manos del conservador Partido Popular (PP), cuyo líder, Mariano Rajoy, ve ahora reforzado su liderazgo.
Y este fracaso no lo puede compensar tampoco el buen resultado de los socialistas en los comicios del País Vasco, donde éstos podrían liderar un histórico cambio de gobierno que envíe a los nacionalistas a la oposición por primera vez en 30 años.
Esto es así porque, paradójicamente, el éxito en tierras vascas puede complicar mucho las cosas al jefe de Gobierno español en Madrid en lo que a la política nacional se refiere. ¿Acaso la buena estrella de Zapatero se está apagando?
Lo cierto es que la crisis económica que vive España está pasando factura al líder socialista. Cuando Zapatero, de hoy 48 años, fue reelegido como presidente del Gobierno en 2008, la situación todavía no pintaba tan mal. Pero ahora España está sumida en la mayor recesión en medio siglo y el desempleo va rumbo de engullir a cuatro millones de personas.
El PSOE, por boca del “número dos” de Zapatero, el vicesecretario general José Blanco, tuvo que admitir ayer que se cometieron errores en Galicia que deben ser “reconocidos, analizados y asumidos”, pero, en un intento de desdramatizar la situación, negó que la derrota en esa región del noroeste de España haya tenido que ver con la coyuntura política nacional.
Blanco es gallego y se implicó a fondo en la campaña, al igual que lo hizo el propio Zapatero. Ahora habrá que “saber diagnosticar bien” para tomar el camino correcto que lleve a recuperar la confianza de la mayoría, admitió Blanco en una frase que los socialistas temen pueda ser aplicable no solo en Galicia.
En todo caso, la primera víctima del fracaso fue el hasta ahora presidente del gobierno gallego y candidato a la reelección, Emilio Pérez Touriño, quien anunció ayer su renuncia como secretario general de los socialistas gallegos, desalojados del poder por la mayoría absoluta conquistada por el aspirante del PP, Alberto Núñez Feijóo.
El consuelo de los socialistas es el resultado de los comicios en el País Vasco. Allí, su candidato, Patxi López, no obtuvo la mayoría, pero logró un significante avance de seis escaños (de 18 a 24) que lo postula como el primer jefe de gobierno vasco no nacionalista de la era democrática. Siempre y cuando obtenga el apoyo del PP y del pequeño partido Unión, Progreso y Democracia, liderado por Rosa Díez, una disidente de los socialistas vascos. Pero el éxito socialista en el País Vasco no deja de ser agridulce. Porque si López accede a la jefatura del gobierno en Vitoria de la mano de los conservadores, Zapatero perderá el apoyo del hasta ahora gobernante Partido Nacionalista Vasco en el Congreso de los Diputados en Madrid.
