El presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, abjuró de su bandera. Durante meses defendió que no lo haría, pero el líder socialista anunció en el Congreso de los diputados un recorte del gasto social, el primero que realiza desde que llegó a La Moncloa en 2004.
“A ningún presidente del Gobierno le gusta comparecer para anunciar recortes y a mí menos aún”, admitió tras una intervención en la que más allá de informar de la mediática decisión de rebajar el sueldo a los funcionarios en una media del 5% –el primer recorte de este tipo en la historia–, anunció al país que echa atrás prestaciones sociales en medio de la grave crisis económica en la que se haya sumida España. Supresión del “cheque bebé”, congelación de pensiones, fin a la retroactividad en los pagos de la ley de Dependencia... Todo en aras de rebajar un abultado déficit público, del 11.2% en 2009, y afrontar los compromisos adquiridos con la Unión Europea (UE).
Desde que reconoció la existencia de la crisis económica tras revalidar su mandato en las elecciones generales de 2008, Zapatero llevaba diciendo que España saldría de esa situación sin recortar el gasto social, ya que ese recorte afectaría a quienes más golpea la crisis. “El déficit es consecuencia de la lucha contra la crisis económica y del amplio esfuerzo de protección social por los efectos de la crisis”, defendía no hace mucho. La semana pasada, tras reunirse con Rajoy en La Moncloa, aseguró: “Reducción del déficit, sí; drástica, no. Porque eso compromete el crecimiento y la recuperación económica”. Pero hoy se le vio convencido de que ya no puede hacer nada por evitarlo. Su semblante y su voz lo decían todo.
“Es ahora cuando más lo necesitamos para mantener entre nosotros a los inversores y mantener imagen de estabilidad. No es fácil dirigirse así a los ciudadanos”, manifestó en el Congreso de los diputados, una semana después de que el temor a un contagio de la crisis griega apuntase a España y las Bolsas cayeran estrepitosamente, con la española entre las más afectadas.
“Las medidas suponen un cambio de escenario”, advirtieron inmediatamente los sindicatos, que abrieron la puerta a “movilizaciones masivas” contra el “recorte social”.
La oposición también se mostró en contra. Son decisiones de “de ajuste duro” e “impropias de un gobierno que se llama socialista”, dijo por su parte el coordinador general de Izquierda Unida, Cayo Lara. Incluso el presidente del Partido Popular, Mariano Rajoy, que lleva tiempo instando a Zapatero a acometer una reducción drástica del déficit público, atacó al presidente del Gobierno por el “gran recorte de derechos sociales”. La “incapacidad” del Gobierno la pagarán “todos los españoles”, entre ellos “pensionistas y futuras madres”, dijo.