La vida nos presenta circunstancias de hombres de Estado, que asumieron los poderes públicos, observándose una especie de correspondencia espiritual entre los procesos sociales impresos en la historia de su nación y las fuerzas anímicas de naturaleza cósmica, dando por resultado el palpitar de su espíritu. En esta correlación de hechos, ninguna figura resume con mayor amplitud sus atributos morales y patrióticos, que nuestro noveno presidente de la República, doctor Juan Demóstenes Arosemena.
Su gestión pública constituyó una escala ascendente admirable. El doctor Belisario Porras, presidente constitucional, le designa gobernador de Colón, realizando encomiable labor que proporcionó a su nombre dimensiones de respeto ciudadano.
Los gobernantes Rodolfo Chiari, Florencio Harmodio Arosemena y Harmodio Arias, sucesivamente, le nombran secretario de Relaciones Exteriores por su capacidad administrativa, conciencia patriótica y personalidad, debiendo atender a los hábiles agentes del departamento de Estado de la Unión Americana, solicitando tierras adicionales so pretexto de la defensa estrategia de la Zona y del Canal de Panamá, posición contraria al interés nacional.
Con Harmodio Arias, Ricardo J. Alfaro y Narciso Garay, negoció el tratado Arias–Roosevelt en 1936, obteniéndose la primera enmienda al tratado Hay–Bunau Varilla.
Con esta aureola se le postuló a la Presidencia de la República, honor que aceptó y, tras una campaña difícil, el Jurado de Elecciones lo proclamó ganador, posesionándose el 1 de octubre de 1936, comunicando el traslado de la Normal de Institutores y la Sección Normal del Instituto Nacional de Panamá a Santiago.
Colocó la primera piedra el 31 de enero de 1937, inaugurando esta gran torre de luz del Escorial de América al año y cuatro meses, el 5 de junio de 1938.
Había que cultivar las inteligencias; construyó la Normal de Santiago. El labriego requería apoyo técnico y científico para sus cultivos; diseñó la granja agrícola de Divisa.
La educación era de sus obsesiones. Había que educar al pueblo para el ejercicio de la libertad orgánica y de la turbulenta y frustrante democracia.
Supo elevarse a niveles de figuras históricas que Ralph Waldo Emerson calificó de los “hombres útiles”, y quien proclamara: “Solo los que construyen sobre ideas, construyen para la eternidad”. Como se conjuga esta idea con la visión fecunda y trascendente del doctor Arosemena.
Durante su administración pública le dio rectitud, prestigio y adecentamiento moral. Consolidó la nación panameña con competencia.
Como mandatario era de pantalones largos, carácter y de decisiones. Nadie logró intimidarlo porque conocía a los hombres, cómo y por qué se mueven. A pesar que se opusieron al traslado de las Normales, hizo la Normal de Santiago. Porque los docentes panameños se negaron a laborar en la Normal de Santiago, los trajo del extranjero y produjeron una revolución que estremeció las estructuras del país.
Afirmó la certeza de la idea de Domingo Faustino Sarmiento: es preciso actualizar el provenir.
El autor es docente
