Vacunas

¡Aló, salud! Es por acá

Desde los inicios de la pandemia, venimos viendo, escuchando y dándole seguimiento a todo lo relacionado a la Covid-19 y su evolución. Como una gran mayoría, vemos las medidas draconianas impuestas a nivel mundial, claramente dándole seguimiento a cierto tipo de orden imperativa forjada por organismos internacionales, que en general han resultado en más desaciertos que aciertos en relación a salud, con innegable énfasis en trasfondos económicos y tecnológicos, pero obscuros en materia de salud y nefastos para las libertades individuales, la libertad de expresión y la autonomía de los países.

Resulta lamentable y notoriamente asombroso que las autoridades de salud a nivel mundial continúen obviando darle la importancia, relevancia y prioridad al hecho de que existe, desde los inicios de esta pandemia, una constante, que se sigue manteniendo y repitiendo, aquí y en todos los países, que es que el mayor índice de fatalidad de la Covid-19 corresponde, casi en exclusiva, a los grupos de riesgo, mayormente vacunados contra la influenza; sin embargo, las medidas para brindarle una mayor protección han sido escasas o nulas en la mayoría de los países, incluyendo al nuestro. Incluso, se les ha desatendido, provocando su descompensación y mayor vulnerabilidad a la Covid-19.

Sabemos que la mayor vulnerabilidad de los grupos de riesgo, se debe principalmente a que sus sistemas inmunológicos se encuentran anulados o disminuidos por la edad, las enfermedades crónicas y los medicamentos que las acompañan. ¿Por qué la OMS o algún país no ha implementado como medida sanitaria urgente y prioritaria el elevar el sistema inmunológico de éstos grupos? Ejemplo: suplementación de vitaminas A, B, C y D, zinc y ejercicio físico acorde a sus condiciones, a fin de potenciar sus sistemas inmunológicos, procurando así preservar su vida y mejorar sus condiciones para hacerle frente a la Covid-19 o a cualquier otra enfermedad o virus que se presente.

No nos explicamos que, en plena pandemia de la Covid-19, se haya incentivado a la vacunación masiva contra la influenza, sin mayor advertencia a los vacunados y a sabiendas de un mayor riesgo latente, no dándole relevancia a la investigación de Greg G. Wolff en relación a la vacuna de la influenza, publicada en la revista Vaccine, el 10 de enero de 2020, en la cual se detectó un riesgo considerable de contraer cualquiera otra enfermedad respiratoria distinta a la influenza (como lo es la Covid-19), incluso se detectó interferencia viral derivada de la vacuna, significativamente asociada con los coronavirus y el metapneumovirus humano.

Es lógico pensar que si conocemos a los que más afecta la Covid-19, tanto en letalidad como en gravedad, las primeras medidas sanitarias sugeridas por la OMS e implementadas por los países deberían haber estado dirigidas precisa y prioritariamente a prevenir, proteger y salvar las vidas de las personas de los grupos de riesgo (ancianos, enfermos crónicos, etc.), que generalmente se encuentran identificados por su condición de salud. Sin embargo, lo que se ha hecho es ver hacia otro lado, con total indiferencia a los grupos de riesgo mayormente afectados, con el consabido resultado de incremento de gravedad y fatalidad en los mismos grupos de riesgo ya conocidos. Un cambio de timón en la dirección correcta sería muchísimo más acertado, menos oneroso, menos traumático y hubiera evitado el descalabro económico al que nos han llevado las medidas impuestas.

Es muy posible que, si siempre se hubiera priorizado en subir las defensas de los grupos de riesgo o sacarlos de su condición crónica, la Covid-19 simplemente no existiría. La prioridad parece ser la de provocar la enfermedad total de la ciudadanía, los incrementos de gastos y de planilla estatal, el terrorismo mediático, la psicosis en general, la promoción de vacunas, el descalabro económico, el atraso en la educación, la tecnología, los cambios de legislación, la introducción de innovaciones tecnológicas (incluso en el agro, abriéndole paso a los alimentos transgénicos o genéticamente modificados, bajo conceptos como semilla básica o agro innovación tecnológica), incremento de deuda estatal, incremento de presupuesto en salud y estatal, etc., que en nada benefician a las principales víctimas fatales de la Covid-19: los grupos de riesgo.

¡Aló, salud! Es por acá.

La autora es ciudadana

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