Con el aumento de la tensión diplomática entre Venezuela y Colombia, el presidente Hugo Chávez pretende disipar una crisis interna, pero a la par y empujado por vientos de guerra fría, beneficiaría a su homólogo Álvaro Uribe en una eventual carrera a su segunda reelección. Chávez, el más fuerte crítico de Estados Unidos en América Latina, intensificó sus declaraciones contra Washington y Bogotá por la decisión de Uribe de dar acceso a siete bases militares de su país a personal estadounidense para desarrollar operaciones contra el narcotráfico y el terrorismo.
El mandatario izquierdista sostiene que, en Colombia, Estados Unidos tiene una plataforma para invadir su país y bloquear su revolución bolivariana a favor de los más pobres. Desde julio el gobernante venezolano no ha cesado en sus ataques contra el gobierno del presidente Barack Obama, al que acusa de “imperialista”, ni contra el de Colombia al que califica de “lacayo del imperio”.
El más reciente episodio fue el fin de semana cuando Chávez llamó a sus militares a prepararse para la guerra, mientras que Colombia calificó sus palabras como “amenazas” y anunció que llevará el caso a Naciones Unidas (ONU) y a la Organización de Estados Americanos (OEA).
“Ha buscado este procedimiento, como acostumbran mucho los autócratas, para tratar de tapar lo que ocurre a su interior y tratar de conseguir la solidaridad de su pueblo por esta vía”, dijo el ex canciller colombiano Augusto Ramírez. El experto recordó que Venezuela afronta problemas en el suministro de agua y de electricidad; una inflación acumulada en lo que va del año de más de un 20% e índices de inseguridad que no ceden, mientras que la popularidad de Chávez bajó a un 46.2% según la firma Datanálisis.
Ramírez aseguró que los vientos de guerra desatados por Chávez también pueden beneficiar a Uribe después de que su popularidad descendió a un 64%, su más bajo nivel en más de siete años, mientras le coquetea a la posibilidad de una segunda reelección consecutiva en el año 2010 si es habilitado. “A los dos puede beneficiarlos. Los países en un momento de confrontación externa obviamente se unen en torno de los gobernantes”, opinóel ex canciller colombiano.
Más allá de los problemas y cálculos internos, el escalamiento de la tensión también amenaza con establecer y revivir la guerra fría en la región. Mientras que Colombia es el más importante aliado de Estados Unidos en América Latina, Venezuela intensificó sus relaciones militares, políticas y comerciales con Rusia, Irán y Siria, antagonistas de Washington.
Chávez, quien saltó a la fama en 1992 cuando lideró un fallido golpe de Estado, compró en los últimos años más de 3 mil millones de dólares en aviones, helicópteros, tanques, fusiles y radares, para supuestamente defenderse de la amenaza de invasión de Estados Unidos (EU).
El ex comandante de las Fuerzas Militares de Colombia general Manuel José Bonnet calificó como “una bravuconada” las amenazas. “Venezuela está viviendo una de las situaciones más difíciles que haya vivido en su historia, Imagínese una potencia energética sin agua, sin energía eléctrica y sin alimentos, con una inseguridad insostenible. ¿Qué cantidad de culpa tienen en esta situación Obama y Colombia?”, preguntó.
“Está tratando de desviar la atención interna de Venezuela hacia Colombia y EU para disimular los tremendos problemas sociales, económicos y de seguridad que tiene al interior y los venezolanos no le están comiendo cuento”, dijo.
El analista venezolano Teodoro Petkoff coincidió en que Chávez busca incrementar la tensión con Colombia, como una táctica para sofocar la crisis interna. “Se trata de una táctica dirigida a incrementar la tensión (...) para tratar de unir al país y a su propia base que siente que se le escurre entre las manos por la crisis eléctrica, del agua, de inseguridad”.