Todos sabían que este año iba a ser de gran actividad política en el Perú, pero pocos previeron que empezara tan pronto: ayer fue apenas el primer día laborable de 2010, pero la pradera está incendiada con la ratificación de la condena a Alberto Fujimori y los comentarios electorales del presidente Alan García.
La Sala Penal Transitoria de la Corte Suprema, segunda y definitiva instancia en el proceso, usó un insólito domingo 3 de enero para anunciar fríamente a través de la web que ratifica la condena a 25 años de cárcel por 25 homicidios agravados, varios casos de lesiones graves y dos secuestros agravados, con lo que el ex mandatario estará preso hasta 2032, algo que para alguien de 71 años huele a cadena perpetua.
Aunque expertos daban por descontada la ratificación ante la solidez doctrinaria de la primera sentencia, las consecuencias políticas son impredecibles: el condenado, al fin y al cabo, tiene una legión importante de seguidores, y su hija Keiko es una de las más fuertes candidatas para las elecciones de 2011.
Con Fujimori encerrado definivamente, las campañas de Keiko y sus adversarios tomarán otro matiz. El país se polarizará entre quienes creen injusta una condena para el presidente del que dicen que acabó con el terrorismo y la inflación y quienes aplauden la situación porque afirman que “el chino” lideró un gobierno asesino y “gansteril”.
El ambiente ya había empezado a ponerse candente el sábado, cuando García durante una entrevista radial habló sin tapujos de los comicios y dijo que aspira a ser sucedido por alguien de su Partido Aprista Peruano (PAP), lo que disparó las alarmas de la oposición. “Soy aprista y me gustaría que un aprista gane. Si mi partido dice tal (candidato), evidentemente voy a votar y le haré gestos de simpatía”, dijo García.
De hecho, para la oposición la carrera electoral del PAP empezó a fines de diciembre, cuando la hasta entonces ministra de Producción, Mercedes Aráoz, fue nombrada ministra de Economía. Con la carismática Aráoz, especulan los críticos del gobierno, no sólo habrá semáforo verde para posibles medidas populistas y electoreras, sino además de hecho una probable candidata presidencial. De antemano se sabía que 2010 sería duro políticamente por la carrera de largo aliento hacia abril del año entrante, cuando se elegirá el presidente para el período 2011-2016.
Cinco potenciales candidatos dominan los sondeos, pero hay quien cree que todavía hay mucho pan para rebanar. Todas las encuestas hechas poco antes de terminar 2009 dijeron lo mismo: si las elecciones fueran ahora, el conservador Luis Castañeda, alcalde de Lima, ganaría la primera vuelta, pero lejos de evitarse una segunda. Su más segura rival sería la derechista radical Fujimori, pero a ésta la acosa el líder de izquierda nacionalista Ollanta Humala. Más atrás, expectantes, están el ex presidente centroderechista Alejandro Toledo y la líder socialcristiana Lourdes Flores. Los demás aspirantes no levantan cabeza y luce difícil que algunos de ellos crezca.