El coronel Hugo Rafael Chávez Frías ha cumplido 10 años desde que llegó al poder por la vía democrática en Venezuela. ¿Cuál ha sido el aporte de su mandato después de esta década? Cualquier balance que se haga suma más del lado negativo que del positivo.
En primer lugar, la “visión socialista de país” del presidente Chávez no solo no logró unificar a la sociedad venezolana, pese al indiscutible liderazgo político que el primer mandatario posee; sino que por el contrario, su actitud siempre confrontativa sirvió más bien para polarizar y dividir al pueblo de su país, como hasta ahora ningún otro gobernante lo había conseguido.
Desde la perspectiva regional, Chávez ha demostrado ser un líder con influencia real sobre algunos otros líderes de América Latina. De hecho, los acuerdos firmados con los países que forman parte de Petrocaribe y del Alba han superado en monto a los suscritos por los gobiernos de esas naciones con el BID.
Sin embargo, no fue propiamente para esto que lo eligieron los venezolanos, sino para que pusiera en marcha un modelo de desarrollo económico que les brindara progreso, prosperidad, una mejor calidad de vida, y que, de alguna manera, superara el deterioro estructural, social, económico, político y democrático en que los partidos políticos tradicionales tenían al país al finalizar la década de 1990, cuando la efectividad del llamado Acuerdo de Punto Fijo se había agotado por completo.
Pero esto tampoco sucedió. Hoy Venezuela, además de dividida, está más insegura, más empobrecida, más sucia, su infraestructura más deteriorada, el respeto a los derechos humanos es mucho menor y la corrupción es igual y quizás mayor a la que había en períodos anteriores de gobierno.
Las grandes sumas de dinero percibidas por el país en lo que va del gobierno de Chávez por la bonanza petrolera, jamás fueron invertidas en el desarrollo económico, social y productivo de Venezuela de manera sostenible. Algo que tampoco hicieron gobiernos anteriores, que también contaron con épocas doradas en los precios del crudo. Venezuela sigue siendo un país dependiente de sus importaciones, que incluyen muchos de los productos básicos requeridos por su pueblo.
Ahora bien, si algo positivo hay que abonarle al régimen chavista, es el haber intentado llegar con la acción del Estado a sectores marginados de la población que durante años permanecieron completamente excluidos de la realidad venezolana, brindándoles la posibilidad de tener acceso a servicios de salud y educación. Sin embargo, esto se ha hecho desde una visión completamente paternalista, que no resulta para nada sostenible.
A Hugo Chávez le quedan aún cuatro años para terminar este período presidencial para el cual fue reelegido en 2006, y durante este lapso todavía se pueden hacer muchas cosas que no se han realizado hasta ahora. Lo malo quizás es que el Presidente venezolano ha preferido, como hasta ahora lo ha demostrado ampliamente, privilegiar un proyecto político por encima de uno económico y social de gobierno, por lo que no estamos seguros que esta dinámica de las cosas pueda cambiar en lo que le queda de su mandato.
