Luego de un trimestre en bajo perfil, Gaby ¡ay!, regresa al ruedo con una movida sensible por riesgosa, aunque de timing entendible en un Panamá todavía gobernable. Licita el alquiler bianual de 253 autos por la friolera de 10.3 millones para el Ministerio de la Presidencia.
Funcionarios reaccionan a la defensiva solo cuando el griterío mediático por el gasto injustificado resulta indetenible. Concentran su defensa habilidosamente en el terreno ganable del precio transparente y ventaja del alquiler sobre compra. Carrizo expone a su mejor activo, el fiel Presidente quien intercede apostando su credibilidad.
Corría abril. El propio Cortizo consintió ceder retirando por el momento una pléyade de contratos multimillonarios antes que fueran incinerados por la ciudadanía. Este gobierno enardecido intenta ganar el duelo del alquiler con tácticas debiluchas a una sociedad que se bate sin convencerse del gasto insensato.
Alguien no encontró mejor salida que reponer la “operación Golpe de Estado blando al Vice”, triquiñuela burda que empeora el problema estratégico de credibilidad.
Al Ejecutivo convendría acumular gobernabilidad para el siguiente tramo post Covid y Diálogo Nacional. Transitaría así al cambio de estilo centralista, del conflicto prolongado, imposición defensiva y rodeos distractivos, hasta la articulación de espacios participativo de mayor libertad mutua y prevención de conflictos.
Como líder, el Ministro se autodesafía a vencer una inmovilidad que desgasta futuro. Pero, una argamasa de orgullo e impetuosidad nubla la amenaza de que el alquiler forzado haría cortocircuito con la construcción del estilo dialogante de Estado, erosionando su autoridad.
¡Ay Gaby! qué complejo nos resulta reconocer grandes desafíos críticos que devuelvan futuro, que merezcan grandes jugadas, incluidas amenazas y oportunidades calculadas. ¿Será capaz el Ministro de tragar orgullo deponiendo un Contrato, que factura costos desde ya hasta más allá del período? O quizás, asumir la movida más viril, una cuya autoridad moral descolocó al adversario e hizo a Nito presidente, ceder para convencer renunciando al Ministerio.
El autor es investigador y formador político
