La Real Academia Española define barril como “un recipiente de madera o de metal que sirve para conservar, tratar y transportar líquidos y grasa, como una medida utilizada en la industria del petróleo y también lo refiere a una persona muy gorda”.
O sea, que sirve para muchas cosas, porque no es lo mismo un barril de pólvora que un barril de vino o un barril de petróleo. Pero sin ninguna duda que la definición de conservar, tratar y transportar líquidos y sobre todo grasa concuerda con los del uso y de la medida de un barril. Y no es por casualidad cuando, además, dicen que el poder engorda. También tiene sus diferencias si se ve el fondo del barril o no; eso depende del barril de que se trate.
En Estados Unidos el Congreso tiene unas asignaciones presupuestarias que le llaman pork barrel proyects, que traducido literalmente al idioma de Cervantes quiere decir: proyectos del barril de puerco (Se supone que lo del puerco es porque podría resultar asqueroso). Se definen como proyectos gubernamentales aprobados por el Congreso para una localidad específica y beneficia políticamente a su representante en el Congreso.
El presidente Barack Obama al referirse a los proyectos del barril del puerco dice que no se opone a éstos porque les ha dado a los legisladores la oportunidad de obtener dinero federal directo para proyectos que benefician a la gente en sus distritos.
Pero, y siempre aparece el pelo en el sancocho, también dice Obama que en ocasiones esos proyectos han sido usados en términos fraudulentos y de abusos y han sido aprobados sólo para satisfacer la agenda política personal del legislador y no por el interés del público. En ocasiones se convierten en y parte de una serie de casos de corrupción. Quiere decir que a veces, el fondo del barril no se ve. Parecería que el barril del puerco le proporciona al legislador estadounidense la oportunidad de conservar su escaño, tratar con los ciudadanos y los posibles contratistas de las obras proyectadas y por supuesto transportar, en este caso, la grasa que alimenta la adhesión de los votos.
En República Dominicana los congresistas crearon el Fondo de Gestión Social. Es el fondo conocido como el barrilito. Por supuesto, guardando las diferencias institucionales con el Congreso estadounidense. En el caso dominicano, es a veces que se ve el fondo del barril.
En un principio, el procedimiento de la repartición de los fondos públicos se instrumentó a discrecionalidad del presidente del Senado de turno. Por supuesto, distribuía a su mejor conveniencia y sobre todo a su mejor medida. Más tarde, una resolución estableció la repartición a partir de la población de cada representante en el Senado. Un peso por cada habitante. También el compromiso de rendir cuentas de los fondos que recibe.
No es barril ni mucho menos del puerco. Es en diminutivo, pero sin ninguna duda cumple con la definición. Hace tratos y transporta la grasa necesaria para llenar las urnas y conservar la curul. Definitivamente, son sabios los de la Real Academia de la Lengua Española.