Qué difícil tarea la de elegir el mejor bolero, porque todos me gustan.
Creo que en México es Verdad amarga (Consuelo Velásquez) o Si Dios me quita la vida (Luis Demetrio); en Cuba es La gloria eres tú (José Antonio Méndez) y en Panamá, lo siento pero no es Historia de un amor (Carlos Eleta), sino Caminos diferentes o Un anochecer (también de don Carlos).
Así podríamos seguir toda una vida hasta encontrarnos con el bolero más escuchado en el siglo XX, Bésame mucho (también de Chelo Velásquez) y Miénteme (de Chamaco Domínguez), el preferido de la Diosa del Bolero, Olga Guillot, y hasta podría colarme con Señal de peligro, de mi autoría, donde digo que un amor de verdad “Ya no sale jamás como no sale el sol cuando la luna le hace el amor”!
Pero con un gran perdón de todos, el bolero más bello jamás escrito, para mi gusto, es Por amor, de Rafael Solano, porque es la síntesis de lo físico, lo espiritual y romántico en el más sublime y sutil concepto que pueda existir sobre los hombres en la faz de la Tierra.
¡Y eso es cierto! Y sigue cantando que “una noche cualquiera dos amantes se entregan, y en las alas de una mariposa los colores se crean”, que a veces son efímeros como la vida de esa mariposa.
Pero donde llega el clímax (musical) es cuando nos dice: “Por amor fue una vez al calvario con una cruz a cuestas, aquel que también por amor entregó el alma entera”.
Creo que nadie ha cantado tan bello a lo más bello, el amor, y nadie tampoco lo ha llevado a las alturas como lo hizo Marco Antonio Muñiz, que para mí, él y Olga han sido los más grandes de los siglos XX y XXI, es decir, de la historia.
Si ustedes han tenido la dicha de amar o ser amados, entonces comprenderán que no hay nada más bello que vivir Por amor.
El autor es compositor y Cónsul de Panamá en Valencia, España
