Cuando me llamaron para preguntarme cuál era, en mi opinión, el plato insignia de la cocina panameña, no dudé ni un segundo en responder que un buen arroz con pollo.
Lo visualizo recién hecho, humeante, fragante, brillante, colorido, pegadito y con su correspondiente concolón.
A mí, el arroz con pollo me huele a celebración, a jolgorio. No falla en las ferias ni en los toldos del Carnaval ni en el baile para la colecta de la escogencia de la reina de la tuna. Cuando no existían las cajitas felices ni los nuggets, no faltaba en los cumpleaños de niños, y cómo no acordarse del “arroz con pollotón” para recaudar fondos para nuestra Latin American Idol, Margarita Henríquez.
Cada cocinero (a) guarda con celo su receta predilecta y el nombre del ingrediente secreto. Mi receta favorita lleva una mezcla de ingredientes tan variopintos, como nosotros los panameños; tiene trozos de pollo salteados en aceite con achiote, un sofrito sustancioso de cebolla, cebollina, pimentones rojos y verdes, ajo, apio, zanahoria, perejil y culantro, pero no tanto, pasta de tomate, un chorrito de vino de cocinar, un toque de salsa inglesa y unas gotas de picante, preferiblemente de ají chombo.
El arroz se cocina en caldo de pollo casero sin desgrasar (disculpas a los cardiólogos, pero aquí la grasita es necesaria). Al final unas aceitunas rellenas de pimiento morrón y unas alcaparras. De rigor decorarlo con guisantes, espárragos y tiritas de pimiento morrón. Como ven, sabores, olores y colores de la cocina española, de la americana, de la africana; la pura esencia de nuestra cocina criolla.
Me gusta comerlo con ensalada, si es de papa mejor. ¡Ah!, y con unos plátanos en tentación bien amelcochados. (Otra vez, disculpas, esta vez a los nutricionistas, pero me encantan los carbohidratos). En los cumpleaños con empanadita de carne, por favor.
Es un plato versátil, que igual se sirve de almuerzo que de cena o de snack.
¡Uy!, esta reseña me ha despertado un hambre increíble, así que ahí les dejo mi humilde opinión. Yo me voy para el súper a comprar los ingredientes que me faltan, pues es domingo, día familiar, y hoy serviré: un buen arroz con pollo.
