La vida del actor Charlie Sheen, de 45 años, parece un capítulo de su exitosa serie de televisión Two and a Half Men, hoy fuera del aire.
Tanto el intérprete como su personaje Charlie Harper son artistas con talento y carisma (uno es actor y el otro es compositor de jingles), poseen cuentas bancarias millonarias, residen en mansiones (uno en Beverly Hills y el otro en Malibu), tienen problemas con vicios legales y los ilícitos, poseen un comportamiento volátil, son inestables en sus relaciones amorosas, les gusta la parranda y las prostitutas y su lengua es tan cortante como una guillotina recién comprada.
Los problemas de Charlie Sheen con el consumo de drogas y alcohol, sus fiestas maratónicas con estrellas del cine pornográfico y su carácter que parece no contemplar consideraciones, hicieron suspender y posteriormente cancelar Two and a Half Men.
En las recientes semanas, Sheen ha dicho barbaridades de sus jefes del set de grabación, mandó a volar a Chuck Lorre, uno de los creadores de Two and a Half Men y confirmó que comparte su casa con sus dos novias: la diseñadora gráfica Natalie Kenly y la estrella de porno Rachel Oberlin.
A su papá Martin Sheen y a su hermano Emilio (ambos actores) les dejó un recado con la agencia de noticias EFE: “Han intentado ayudarme, pero les he dicho que no estoy preparado, no me interesa su retórica ahora mismo. Agradezco su amor, su compasión, si es así como lo quieren llamar”.
La controversia que rodea al alma de Two and a Half Men empezó el 27 de enero pasado cuando tuvo que ser ingresado a un centro médico para ser desintoxicado luego de una rumba con lindas chicas que, según se informó, duró mas de 36 horas seguidas.

